El ministro de Trabajo y Seguridad Social santafesino, Carlos Rodríguez, encabezó el acto de apertura de la “VII Semana Argentina de la Salud y Seguridad en el Trabajo”, actividad en la que se tratará la problemática de la prevención de los riesgos profesionales y la promoción de la salud y seguridad en el ámbito laboral. Las actuaciones a concretarse en la ciudad de Rosario serán simultáneas con otras organizadas en Buenos Aires, Mendoza, Córdoba, Salta y Neuquén.
Se trata de una actividad de divulgación científico técnica destinada a la prevención de los riesgos profesionales y a la promoción de la salud y seguridad en el trabajo, que se desarrolla en el país entre el 21 y el 28 de abril de cada año. Desde su instauración y hasta 2007, las jornadas se realizaron en la ciudad de Buenos Aires pero desde 2008 Santa Fe adhirió a la celebración, convirtiéndose en provincia sede.
En ese marco, el titular de la cartera santafesina recordó que “hay que crear una cultura de la prevención, tener sistemas de control y poner en práctica los buenos códigos de medicina en el trabajo, higiene y seguridad” para evitar que se registren víctimas. A propósito de números confirmó que en el país, 2.400.000 trabajadores mueren cada año por cuestiones relacionadas con sus tareas cotidianas “pero gran parte es silenciosa”.
El funcionario opinó que, en primera medida, para disminuir el número de muertos y heridos, se hace menester contar con “un compromiso del empresario”, ya que “sin empresas comprometidas con la prevención no hay resultados”. Después deberá venir la participación de todas las patas involucradas “desde el Gobierno hasta las organizaciones sindicales”.
En el mismo sentido, Rodríguez mencionó que en la provincia “ya tenemos 500 comités de seguridad” habilitados y en funcionamiento, aunque no ocultó que “deberían ser muchos más, así como también más sindicatos que capaciten a los trabajadores y son pocos los que lo hacen”.
En cuanto a cifras, mencionó que en la construcción, la cantidad de muertes bajó “muchísimo”, de modo tal que ese rubro no es hoy el que está al tope de los accidentes. Su lugar fue ocupado por el agro, tal como lo mencionó el ministro, donde se pretenden brindar cursos de capacitación para que la patronal y el empleado tomen en cuenta las medidas de seguridad.
A modo de ejemplo, el integrante del Gabinete provincial se lamentó de que no sea útil, en estos casos, actuar mediante la inspección. De todos modos comunicó que ese tipo de tarea “no sirve para nada”, ni siquiera a la hora de detectar trabajo esclavo o infantil ya que “detrás de un chico que trabaja está el trabajo a destajo en el campo con toda una familia dedicada las 24 horas a una actividad”. Frente a eso afirmó que “no hay castigo porque no resuelve el problema, más aún en el norte de la provincia, donde los papás nos increpan diciéndonos que si no lleva a los chicos a trabajar debería dejarlos en la calle para que vayan a la droga”.