Dos banderas españolas tomadas como trofeos de guerra por el ejército de San Martín durante las luchas independentistas, que se encontraban en el Museo Histórico Nacional, serán restituidas en los próximos días a la provincia de Mendoza, donde fueron donadas en 1821 por el libertador.
Las banderas estaban a disposición del Museo Histórico Nacional a los fines de su conservación en virtud del acta suscripta entre el Poder Ejecutivo Nacional y la provincia de Mendoza el 15 de mayo de 1893, según la ley 26.307 que ordena su restitución, promulgada el 17 de diciembre último.
En la provincia cordillerana, que organizó hace poco menos de 200 años la marcha de San Martín hacia Chile y Perú para pelear contra los españoles, la noticia fue recibida con entusiasmo.
"Esta restitución significa que por fin se cumplieron los deseos del Libertador", expresó la directora del Archivo General de la Provincia, Elvira Concepción Bucolo.
Según la ley, publicada en el Boletín Oficial el 19 de diciembre último, la restitución de las banderas deberá concretarse en el plazo máximo de los próximos 20 días.
Bucolo señaló que el traslado no va a ser fácil, por la antigüedad de las banderas y los cambios de temperatura, y aseguró que lo más probable es que sean depositadas en la basílica de San Francisco porque reúne todas las condiciones. San Martín donó las banderas españolas obtenidas como trofeos de guerra en momentos en que se encontraba luchando en el Perú, donde llegó con el objetivo de desbaratar el núcleo realista de Lima, luego de haber luchado y logrado la independencia en Chile. (Télam)
La patria chica del libertador
La historiadora Patricia Pasquiali, de la Academia Sanmartiniana, destacó que "esta restitución es respetar la voluntad de San Martín, no se trata de restituir algo por una cuestión localista si no que esas banderas van a estar donde deben". Señaló que "Mendoza fue la tierra donde San Martín se consolidó política y militarmente, lo que le permitió liberarse un poco de las ataduras de Buenos Aires". Recordó que "San Martín desde su exilio siempre añoró volver a Mendoza. El tenía el concepto de patria grande, del partido americano, pero como existían dos conceptos de patria en ese momento, su patria chica era Mendoza".