Un buque de carga fondeado en el río de la Plata por trabas legales es abandonado por la mayoría de sus tripulantes (provenientes de Filipinas, Rusia e Indonesia) porque la empresa armadora los abandonó a su suerte hace cuatro meses.

Un buque de carga fondeado en el río de la Plata por trabas legales es abandonado por la mayoría de sus tripulantes (provenientes de Filipinas, Rusia e Indonesia) porque la empresa armadora los abandonó a su suerte hace cuatro meses.
El barco de bandera liberiana Symphony I arribó en septiembre a la ciudad de La Plata, proveniente de Panamá, con el fin de cargar aceite de soja en el puerto de San Lorenzo.
Pero cuatro pedidos internacionales de embargo llevaron a la Justicia local a detener la embarcación, que fue abandonada por la empresa armadora Harmony Navigation (con sede en Grecia) y quedó en el río de la Plata con un capitán ruso y 34 tripulantes a bordo, de los cuales en estos días quedaban sólo 14 en el buque.
"El armador dejó la tripulación librada al azar. Hoy ese barco no cuenta con comestibles, combustible ni agua potable", dijo el prefecto Manuel Romero, jefe de División de Operaciones de La Plata. "Esto es rarísimo. Nadie deja abandonado un barco que tiene un costo altísimo", afirmó Romero, quien agregó que los 12 tripulantes filipinos abandonaron ayer el barco y quedará a bordo sólo el capitán ruso y un marinero indonesio.
El buque tanque Symphony I tiene una eslora de 174 metros.
La historia del Symphony I tiene su correlato en el carguero Corrientes II, atracado desde junio de 2002 en el muelle de la usina rosarina de Sorrento.
El carguero de 159 metros de largo y 22 de ancho llevaba carbón de Santa Cruz a San Lorenzo. De la tripulación original de 22 hombres sólo quedan dos.


