París- Fue el “rey de los trenes”. Cuando hace 125 años, el 5 de
junio de 1883, el primer Expreso de Oriente partió de la estación de París Gare de l'Est con
destino a Costantinopla (hoy Estambul), comenzó la historia fascinante del legendario tren de
lujo.
Con el tiempo inspiró a escritores y a directores de cine. Hombres de Estado y
otras personalidades utilizaron el palacio sobre ruedas, la primera conexión transeuropea sobre
rieles. El motivo del viaje no era llegar a destino, sino la travesía en sí.
Su lujo dejó en la sombra a todos los demás trenes europeos. Los vagones
dormitorio y restaurante estaban decorados con valiosos gobelinos, seda, plush y lámparas de gas de
cuatro brazos. Las mesas tenían vasos de cristal y cubiertos de plata y se servían comidas y finos
vinos a la luz de las velas, mientras en el vagón bar y en la sala de fumar se encontraba a
cortesanos y espías.
El viaje, de más de 3.000 kilómetros, duraba unas tres noches y dos días. El
hotel de lujo sobre rieles viajaba al principio dos veces a la semana desde París pasando por
Estrasburgo, Stuttgart, Munich, Viena, Pressburgo, Budapest y Bucarest hasta el puerto rumano de
Giurgiu. Más de seis años después el trayecto se amplió hasta Estambul.
El misterioso Oriente atrajo a ricos y famosos y convirtió al tren en los años
20 del pasado siglo en la esencia del brillo y el glamour y del estilo de vida de los ricos. El rey
Leopoldo II de Bélgica, Eduardo VIII, el príncipe Aga Khan, el papa Pío XII y la presunta espía
Mata Hari fueron algunos de sus ilustres pasajeros.
Pero más que los viajeros fueron algunos sucesos extraordinarios los que
generaron muchos titulares en torno al tren.
En 1891 el Expreso de Oriente fue saqueado, un año más tarde se desató un
brote de cólera y en 1929 los rieles fueron cortados en Turquía. A causa de ello el Orient Express
tuvo que esperar cinco días.
Este tipo de incidentes alimentaron la fantasía de muchos directores de cine y
escritores. La británica Agatha Christie escribió su famosa novela “Asesinato en el Expreso
de Oriente ”. Un crimen que de hecho ocurrió, y no una sola vez. Un enviado del gobierno
francés y un agregado militar estadounidense perdieron la vida en el viaje.
Agatha Christie era una viajera entusiasta del Expreso de Oriente . Tras la
experiencia de viajar en él entre otros lugares a Bagdad, en 1928 escribió: “Adoro su ritmo,
Allegro con Fuoco al principio, las sacudidas y el traqueteo en la salvaje prisa de dejar atrás
Calais y occidente; se va reduciendo de camino al este hasta un Rallentando, hasta que acaba en un
Lento casi imperceptible”.
El lujoso Expreso de Oriente fue un sueño hecho realidad del belga Georges
Nagelmackers. Fue él quien concibió un tren de última tecnología para la época. Tenía modernos
vagones, las primeras literas plegables y vagones de dos ejes para los pesados equipajes de los
viajeros.
Las dos guerras mundiales fueron el final de la época de oro del Expreso de
Oriente . La competencia en las carreteras y en el aire aceleraron su final: el 20 de mayo de 1977
el “rey de los trenes” hizo su última travesía a Estambul.
Pero hoy de nuevo 35 de los antiguos vagones siguen atravesando Europa, aunque
como versión simplificada y turística llamada “Venice Simplon Orient-Express”.
El mismo año de su cierre el fan de los trenes James B. Sherwood compró dos de
los vagones y a lo largo de los años el estadounidense adquirió el resto por unos 16 millones de
dólares. Así, el 25 de mayo de 1982 el tren renació, renovado y con la tecnología actual, en un
viaje de Londres a Venecia. Además de la conexión Venecia-París- Londres, la línea recorre ahora
también la antigua ruta París- Estambul. (DPA)