Río de Janeiro.- El grupo de samba Beija Flor fue declarado campeón del carnaval de Brasil por segundo año y por quinta vez en seis años, por sus extravagantes carrozas de plantas selváticas y bailarines con alas recubiertos de lentejuelas doradas. La scola Sao Clemente fue descalificada por exceso de desnudez.
Los jueces descontaron puntos a Sao Clemente porque violó la norma “que prohibe la esxhibición de los genitales, decorados y/o pintados”. Aunque no mencionaron a la bailarina Viviane Castro por su nombre, se cree la medida se debió a que ella bailó samba en el desfile de su escuela vistiendo apenas un parche de cuatro centímetros de diámetro sobre su sexo.
Beija-Flor recordó los 250 años de fundación de Macapá, capital del amazónico estado de Amapá, con un desfile en el que destacó su alto nivel técnico y animadas coreografías, con carnavalescos disfrazados de peces y picaflores.
Entre sus expresiones, brilló la representación mediante cuerpos de baile con sus integrantes disfrazados de peces plateados, que se mezclaban simulando el espectacular encuentro de las aguas del Amazonas con el océano Atlántico.
Beija-Flor aventajó por 1,3 puntos a su principal rival, Salgueiro, según el puntaje final dado el miércoles por 40 jurados al desempeño de las escuelas en 10 aspectos de su actuación durante el fastuoso desfile del domingo y lunes.
Beija-Flor, que luego de su triunfo del año pasado fue blanco de sospechas y de una investigación sobre presunto soborno de jurados, lo que no se comprobó, obtuvo 399,3 puntos, sobre 400 posibles, y Salgueiro 398. En tercer lugar quedó Grande Río.
El prestigio de Beija Flor se ha visto afectado al divulgarse que sus directores conspiraron para robar el campeonato del año anterior mediante la intimidación de jueces. La investigación sobre las acusaciones dio origen a un informe que no llegó a conclusiones firmes.
Un panel de 40 jueces evaluó a cada uno de los grupos en 10 categorías que iban desde las carrozas y los disfraces hasta la manera en que se desplazaban los millares de bailarines en el camino de 600 metros de distancia hacia el Sambódromo.
El grupo Viradouro, a quien un juez federal prohibió desfilar con un bailarín disfrazado de Adolfo Hitler y una carroza cubierta de simuladas víctimas del genocidio nazi, llegó en séptimo lugar. El grupo cambió su carroza y mostró a docenas de hombres y mujeres amordazados y con batas blancas, como una forma, dijeron sus organizadores, de denunciar la falta de libertad de expresión.