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Arancedo sigue al frente de la Conferencia Episcopal

El arzobispo de Santa Fe estará acompañado por el cardenal Mario Poli, sucesor de Bergoglio en el arzobispado de Buenos Aires.

Miércoles 12 de Noviembre de 2014

El arzobispo de Santa Fe, José María Arancedo, fue reelecto ayer presidente de la Conferencia Episcopal Argentina para el trienio 2014-2017 y el cardenal Mario Poli, sucesor de Jorge Bergoglio en la arquidiócesis de Buenos Aires, fue elegido vicepresidente primero.

Mientras, el arzobispo Mario Cargnello, de Salta, seguirá en la vicepresidencia segunda por otro período de tres años, y el nuevo secretario general será el obispo Carlos Malfa, de Chascomús.

La elección episcopal, la primera desde que Bergoglio es Papa, se realizó en el marco de la 108 asamblea plenaria del Episcopado que hasta el sábado se desarrollará en la casa de retiros El Cenáculo-La Montonera, de Pilar.

Arancedo, de buen diálogo con el gobierno, recibió el apoyo de sus pares para presidir la comisión ejecutiva, pese a que en noviembre del año que viene deberá presentar la renuncia al arzobispado de Santa Fe al alcanzar los 75 años de edad.

No obstante, el Papa puede no aceptarle la dimisión de inmediato y mantener al prelado santafesino por un tiempo más en el cargo.

Poli, hombre de confianza del pontífice, ingresó en la mesa ejecutiva y obtuvo los votos suficientes como para alcanzar la vicepresidencia primera, mientras Cargnello retuvo la segunda. Poli cumplirá 67 años el sábado 29, días después cumplirse 36 años de su ordenación como sacerdote. Hasta ahora, presidía la Comisión de Catequesis y Pastoral Bíblica. Es doctor en teología y profesor de historia eclesiástica y patrología (UCA).

La sorpresa la constituyó Malfa, dado que por primera vez la secretaría general estará a cargo de un obispo residencial y no de un obispo auxiliar.

Fuentes eclesiásticas informaron que el cambio radica en que Malfa puede convertirse en el vocero episcopal, como ocurre en otros países del mundo, en el marco de un proceso de transformación en el área de comunicación del Episcopado.

El único con posibilidades de ser reelecto que fue desplazado de la conducción episcopal fue el obispo Virginio Bressanelli, de Neuquén.

Malfa sucederá a Enrique Eguía Seguí, auxiliar de Buenos Aires, quien estuvo dos trienios consecutivos en el cargo y no podía por estatutos aspirar a un nuevo período.

La elección de la "mesa chica" tuvo como antesala reuniones por regiones eclesiásticas, a fin de llegar a la votación con cierto consenso sobre los candidatos.

La votación se realizó con un sistema de tarjetas y stickers con códigos de barra que eran leídos por un lápiz óptico para permitir un escrutinio rápido.

Anteanoche, en la misa de apertura, monseñor José María Arancedo exhortó a sus pares en el Episcopado a seguir trabajando por el encuentro y la reconciliación de los argentinos.

La preocupación por la falta de diálogo en el país también surgió en el "intercambio pastoral" que abrió una semana de deliberaciones del cónclave.

En ese marco, los obispos cuestionaron la "lentitud" de los procesos judiciales penales y advirtieron sobre las condiciones de detención en cárceles y comisarías.

Durante la asamblea plenaria también se elegirán los presidentes y miembros de las 20 comisiones episcopales y los consejos de Asuntos Económicos y Asuntos Jurídicos.

La mayoría de los obispos presidentes de comisiones podrán renovar el cargo por un nuevo trienio, entre ellos Jorge Lozano (Gualeguaychú) en Pastoral Social y Oscar Ojea (San Isidro) en Cáritas.

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