Los niños que tienen rabietas prolongadas, frecuentes o agresivas correrían riesgo de padecer depresión o desórdenes de la conducta, informaron ayer investigadores estadounidenses.

Los niños que tienen rabietas prolongadas, frecuentes o agresivas correrían riesgo de padecer depresión o desórdenes de la conducta, informaron ayer investigadores estadounidenses.
Los expertos dijeron que los enojos solían ser una señal de enfermedad, hambre o sobreestimulación en los chicos.
El equipo analizó los informes de los padres de 279 chicos de entre 3 y 6 años sobre las rabietas de sus hijos. Luego comparó los enojos de niños saludables con los de pequeños previamente diagnosticados con depresión o algún tipo de problema de conducta.
Los chicos que se lastiman a sí mismos o a otras personas y que no pueden calmarse sin ayuda deberían ser asistidos por profesionales médicos, revelaron los investigadores. Los pequeños saludables tienen enojos menos agresivos y generalmente más cortos.
Andy Belden, de la Escuela de Medicina de la Washington University en Saint Louis, cuyo estudio fue publicado en Journal of Pediatrics, consideró que si un niño "le dan enojos extremos constantemente, si cada vez que le da una rabieta se lastiman a sí mismos y a otros, esa es una razón válida para ir y hablar con el pediatra".
Belden dijo que los chicos que se dañaban a sí mismos eran los que más chances tenían de sufrir depresión y cuyo estado era grave.
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