Cuatrocientos años después de que Galileo Galilei dirigiera su telescopio al cielo por primera vez, fue inaugurado ayer en París el Año Internacional de la Astronomía, durante el cual organizaciones y científicos de todo el mundo alentarán a las personas a interesarse sobre el descubrimiento del universo.
Las Naciones Unidas en su 62ª Asamblea General de hace dos años proclamaron a 2009 como el Año Internacional de la Astronomía, durante una resolución que fue presentada por Italia, la patria de Galilei, por una iniciativa de la Unión Astronómica Internacional.
El director general de la Unesco, Koichiro Matsuura, en el acto inaugural en París, sostuvo que "el Año Internacional de la Astronomía aspira a alentar a las personas, sobre todo a las jóvenes, a descubrir el universo".
Matsuura opinó que "la astronomía es un instrumento para impulsar la paz y el entendimiento entre los pueblos del mundo porque el cielo pertenece a todos".
Desde que Galileo dirigiera en 1609 por primera vez su telescopio hacia el cielo, estos aparatos ampliaron enormemente la concepción del cosmos, aunque también generaron interrogantes.
Galilei descubrió con su telescopio montañas en la Luna, que hasta entonces había sido considerada llana, reconoció a la Vía Láctea como una banda de innumerables estrellas y demostró que en el cosmos no todo gira alrededor de la Tierra.
También, su observación de las lunas de Júpiter mostró que había otros objetos celestes que son orbitados por satélites.
Las observaciones de Galilei de las lunas de Júpiter significaron además una prueba decisiva para la teoría heliocéntrica postulada por el astrónomo Nicolás Copérnico.
Walter Germaná, subdirector del área de Astronomía del Planetario de la ciudad de Buenos Aires, opinó que "este año debe ser importante para poder rescatar la divulgación astronómica".
En ese sentido, Germaná sostuvo que "más allá de valorar la importancia de los descubrimientos de Galileo, debe rescatarse su figura de divulgador que arriesgó su vida para que se sepa lo investigado y soportó hasta la condena de la Iglesia".
El astrónomo aficionado señaló que "siempre para que los gobiernos inviertan en el trabajo de laboratorio se debe despertar el interés en los hallazgos, y para eso es importante la labor de los aficionados que hacen comprensible el trabajo científico".
"Porque el astrónomo profesional no está con el telescopio sino con una megacomputadora haciendo cálculos astronómicos, pero el que muestra el cosmos, sus descubrimientos y una cosmovisión distinta es el aficionado", puntualizó. (DPA)