Buenos Aires- Al cumplirse el jueves 25 años de su muerte, un maratón de
homenajes recordaba al escritor argentino Julio Cortázar, emblema de la literatura latinoamericana
y quien sigue más vigente que nunca ya que en mayo se estrenarán textos inéditos de su
inspiración.
Cortázar, quien falleció en París a los 69 años, empezó a ser recordado con un
seminario en una biblioteca de Buenos Aires y luego con el preestreno de la película
“Mentiras piadosas”, de Diego Sabanés, inspirada en su libro “La salud de los
enfermos”.
Autor de “Rayuela”, “Bestiario”, “Final de
juego” e “Historias de cronopios y de famas”, entre otras obras, Cortázar nació
en la embajada argentina en Ixeles, distrito de Bruselas, por lo que solía decir que “mi
nacimiento fue producto del turismo y la diplomacia”. Se le atribuía a su padre cierta
relación con el cuerpo diplomático en Bruselas.
Las actividades, programadas en general por el gobierno de la ciudad de Buenos
Aires, se prolongarán diariamente hasta el 21 de marzo cuando la artista Marta Minujin pinte 300
rayuelas fluorescentes en la popular avenida 9 de Julio, entre las céntricas calles Rivadavia y
Lavalle.
Pero la frutilla del postre será en un día no determinado de mayo cuando se
estrene “Papeles inesperados”, un libro que recoge en 450 páginas once relatos jamás
publicados, además de un capítulo inédito del “Libro de Manuel”, cuatro autoentrevistas
y 13 poemas, dijo Alfaguara, la editorial que publicará la obra.
Ese tesoro literario fue encontrado en diciembre de 2006 en un baúl que despertó
la curiosidad de Aurora Bernárdez, viuda de Cortázar
“Sigue siendo (la de Cortázar) literatura de iniciación, recomendada en
los colegios y comprada por los organismos públicos”, dijo Julia Saltzmann, responsable en
Buenos Aires de Alfaguara.
“Es uno de los autores más vendidos de la editorial, lo que demuestra que
está muy vigente”, agregó Saltzmann.
Cortázar también estuvo comprometido con luchas revolucionarias de izquierda de
los años 60. Los derechos de autor de varias de sus obras fueron donados para ayudar a presos por
cuestiones políticas de varios países latinoamericanos.
En Buenos Aires, una plaza y una escuela llevan su nombre, así como también otra
pequeña plazoleta de París donde transcurre el relato de “Las babas del
diablo”. (AP)