Como consecuencia de esto, en la última década, la temperatura media de la superficie global alcanzó 1,1°C por encima de la temperatura correspondiente al período preindustrial. En este contexto, marcado por el fin de la era del calentamiento global y el comienzo del estado de ebullición global, como mencionó el Secretario General de Naciones Unidas Antonio Guterres, el G20 como espacio de diálogo y articulación entre los principales tomadores de decisión del mundo, cobra una relevancia central dentro de la gobernanza global climática.
Este año, la presidencia del G20 está a cargo de la India. Bajo el lema “Una Tierra · Una familia · Un Futuro”, la presidencia India buscó destacar, un “Estilo de vida para el medio ambiente”, el cual involucra decisiones ambientalmente sostenibles y responsables tanto a nivel individual como al nivel de desarrollo nacional.
La 18ª Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del G20 en Nueva Delhi (India), los días 9 y 10 de septiembre, será la culminación de todos los procesos y reuniones del G20 celebrados durante todo este año entre ministros, altos funcionarios y representantes de la sociedad civil. Como resultado, se espera que los miembros del G20 adopten la Declaración de Líderes, la cual reunirá las prioridades y consensos alcanzados en las reuniones ministeriales y en los distintos grupos de trabajo a lo largo del año.
Importancia del G20 para la agenda climática global
Representando dos tercios de la población mundial, aproximadamente el 85% del PBI mundial y el 75% del comercio internacional, y siendo responsable por aproximadamente el 75% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) mundiales, el G20 tiene el deber de jugar un rol clave en la lucha contra el cambio climático y tomar acciones en consecuencia. En este sentido, la composición del grupo proporciona un relativo equilibrio entre países avanzados y emergentes, lo cual le dota de cierta legitimidad implícita para tratar temas globales, como es el cambio climático, y de una eficacia potencial superior a la de otros foros y organismos internacionales, para la generación de consensos.
Luego de su relanzamiento en 2008, impulsado por los desafíos presentados por la crisis financiera internacional, el G20 amplió su agenda y se comprometió a enfrentar las amenazas del cambio climático, basándose en el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas, y enmarcando sus acciones dentro de los esfuerzos mundiales liderados por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC). Desde entonces, el G20 ha abordado la problemática del cambio climático en las sucesivas presidencias y se han creado grupos de trabajo específicos tanto dentro del Track de Sherpas como de Finanzas, que demuestran que el interés por la lucha contra el cambio climático ha ido ganando fuerza e importancia a lo largo de los años.
Dado que las decisiones adoptadas dentro del foro no son vinculantes para sus miembros, y dado que G20 tampoco funciona como un grupo negociador en el marco de las Conferencias de las Partes (COP) de la CMNUCC, posiblemente el principal rol del G20 en esta temática se vincula con el impulso del diálogo político y la generación de una agenda más ambiciosa de cambio climático. Sin embargo, esto no es menor ya que el grupo reúne a las mayores economías emisoras de GEI a nivel mundial. A valores de 2022, Estados Unidos es responsable del 25% de las emisiones mundiales, seguido por la Unión Europea (22%), China (12,7%), Rusia (6%), Japón (4%), e India (3%) (Climate Transparency, 2022). A su vez, Brasil, quien tendrá la presidencia del G20 en 2024, es el séptimo emisor mundial (2,92%) de acuerdo con las mediciones más recientes de Climate Watch. Asimismo, resulta importante destacar que los sectores energéticos de los países miembro, de acuerdo con el reporte de Climate Transparency, no están lo suficientemente descarbonizados, por lo que se evidencia que el desacople entre el crecimiento y las emisiones no es suficiente. A esto se suma, el hecho de que en la última reunión ministerial sobre energía, el pasado mes de julio, los resultados alcanzados carecieron de ambición y se falló en aceptar la necesidad de cortar gradualmente la producción y uso de combustibles fósiles. Resta saber cuál será el contenido de la Declaración de Líderes de este año con respecto a este tema.
Importancia de la participación de organizaciones de la sociedad civil en espacios como G20
Un aspecto no menor dentro de la lógica de funcionamiento del G20 es la existencia de los Grupos de Compromiso (Engagement Groups). Los mismos han tomado una relevancia central ya que son los encargados de hacer llegar a los líderes las aspiraciones, preocupaciones y necesidades de las personas. En total son once grupos, cada uno enfocado a una temática diferente, como ser: negocios, sociedad civil, trabajo, cuestiones parlamentarias, ciencia, startups, mujeres, juventud, ciudades, entre otros.
Particularmente, el grupo de compromiso de sociedad civil, llamado Civil 20 o C20, creado en 2013, proporciona una plataforma para que las organizaciones de la sociedad civil de todos los países miembro puedan contribuir de manera estructurada y sostenida al G20. En este sentido, se presenta la oportunidad para que las diferentes perspectivas, necesidades y agendas, en especial aquellas vinculadas al cambio climático, puedan ser tenidas en cuenta en la formulación de políticas y planes de acción adoptados en el marco del G20.
En este sentido el involucramiento de las organizaciones de la sociedad civil, sobre todo de nuestro país como de la región, resulta fundamental para que la voz del Sur Global esté representada y para que las políticas y decisiones adoptadas por los países miembro tengan un seguimiento efectivo.
Conclusión
De todo lo anterior, se desprende que resulta imprescindible en el contexto actual no perder de vista los procesos que están teniendo lugar al interior del G20, ya que el impacto de las resoluciones y declaraciones del grupo en la gobernanza climática global es decisiva. En este punto, el involucramiento y el seguimiento de cerca de la sociedad civil de estos procesos, se vuelve clave para reforzar el compromiso de los países e impulsar que las acciones necesarias en pos de la lucha contra el cambio climático se adopten e implementen. Por último, es importante destacar que tanto la presidencia de Indonesia como la actual presidencia de la India y la futura presencia de Brasil (o la llamada troika) representan la oportunidad del Sur Global de traer su agenda y presentar una voz común sobre las preocupaciones y problemáticas que por años han sido invisibilizadas por las agendas del Norte Global. Es por ello que, resulta fundamental realizar un seguimiento de estas presidencias, y en particular de la próxima presidencia de Brasil y los diferentes espacios de participación, ya que representa un gran interés para la región latinoamericana como oportunidad para visibilizar la agenda climática regional y las necesidades asociadas.
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Victoria Rocío Laguzzi, Licenciada en Relaciones Internacionales. Asistente de Política Climática en Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN). Ex Coordinadora General de la FNGA