Escenario

"La verdad es un misterio, porque cada ser humano se jacta de tenerla"

El músico uruguayo Fernando Cabrera presenta hoy su disco "432" en Complejo Atlas. Y cuenta que sus mejores canciones surgieron del dolor por un amor perdido.

Viernes 16 de Noviembre de 2018

Fernando cabrera, cantor por naturaleza. El compositor y cantante uruguayo muestra su obra en un show intimista hoy en el Atlas.

Pedro Squillaci

psquillaci@lacapital.com.ar

La Capital

Fernando Cabrera no se siente dueño de ninguna verdad. Pero la verdad es que cada vez que canta "El tiempo está después" o "La casa de al lado" conmueve. Su nuevo disco se titula "432", que es el número de la casa de su infancia en Montevideo. En tiempos donde se camina sobre arenas movedizas, Cabrera pisa firme con canciones que marcan huellas de identidad. Hoy, a las 21.30, en un recital intimista de voz y guitarra, el músico uruguayo actúa en Complejo Cultural Atlas (Mitre 645). En esta charla con Escenario, Fernando Cabrera vuelve a demostrar que el tiempo está después y que siempre estuvo cerca de la casa de al lado.

—¿Por qué los números en el disco nuevo?

—Es el número de la casa de la calle de mi infancia, donde yo nací, me críe con mis hermanos y también era la casa de mi madre, adonde ella y mis tíos habían nacido una generación antes. Porque allí se fueron a vivir mis abuelos cuando se casaron, los padres de mi madre, en el año 1925. O sea, pasaron tres, cuatro generaciones en esa casa y aún hoy vive ahí una prima mía, así que quise hacer un recordatorio cariñoso para la familia.

—Qué bueno que hayas asociado los números a algo del sentimiento en momentos en que los números se asocian a algo más materialista o tecnológico.

—Y bueno sí, el paso del tiempo, las relaciones familiares y no sólo familiares, porque son las relaciones del barrio, toda la gente que uno conoció, las amistades heredadas. Fueron varias generaciones de mi familia, entonces se incluyen comercios, el lugar donde yo estudiaba guitarra, el club, los scouts, la parroquia, todo.

—El disco tiene una mirada a la realidad social, a la nostalgia y al amor.

—Sí, las tres cosas. Esos temas y otros también. Pero eso que decís sí, claro. En primer lugar es la mirada que cualquiera tiene, sea artista o no, de lo que está pasando en su sociedad, en esa época contemporánea. Siempre la tuve en mis canciones, a veces también en un tiempo pasado y me he metido con la historia. He tomado como temas de canciones algunos episodios históricos de mi país y después también el amor y temas de mi infancia.

—En "Malas y buenas", el tema que abre tu nuevo disco, hablás irónicamente de los cantantes "expertos de la emoción" que componen "perlas de inútil poema". ¿Está dirigido a los cantantes comerciales insensibles?

—Puede pasar por ahí, yo igual prefiero dejar que cada persona interprete como más le guste. Algunos interpretaron esa estrofa bastante mal te voy a decir, pensaron que yo me estaba autodenominando el experto de la emoción. Y la letra tiene un tono bastante irónico y risueño.

—"De las contradicciones" es un tema en el que reflexionás acerca de la justicia y la verdad en tiempos en que la verdad es casi una metáfora. ¿Qué es para vos la verdad?

—Yo qué sé hermano, no sé, es un misterio porque la verdad es que cada ser humano puede jactarse de tenerla, ¿no? Entonces tendríamos 7 mil millones de verdades, por lo cual definirla, decir está acá o está allá es muy difícil. Me supera la pregunta, te digo la verdad.

—Pero eso habla bien de vos en momentos en que muchos se creen dueños de la verdad.

—Es cierto, pero eso para mí es fruto de la inseguridad. Todo aquél que crea que tiene la verdad es una persona relativamente débil, me parece.

—Hay canciones tuyas que son inmortales y hay una en especial que es "El tiempo está después" que también puede tener varias lecturas sobre a quién está dedicada, pero ¿es a algún amor perdido?

—Sí, esa canción, y no sólo esa sino 7 u 8 más que curiosamente luego terminaron siendo las canciones más conocidas y más queridas por el público como "La casa de al lado", "Te abracé en la noche", "Por ejemplo" y "El tiempo está después", todas esas canciones, que son las que más se conocen en la Argentina y la cantan muchos colegas, todas fueron hechas por la misma causa o por la misma persona. Todas fueron desesperadas cartas que trataban de comunicarse con esa persona que ya se había ido de mi vida.

—Cuando decís "un día nos encontraremos en otro carnaval" parece ser que es a una persona que no está más en este mundo.

—No, es a un amor perdido. Y eso es ya una ilusión, andá a saber si pasa, es el deseo del que canta, un día nos encontraremos, sí, un día, andá a saber, en realidad a mí nunca me pasó, es mi deseo.

—Sabés que tu voz no es una voz cándida, algunos dicen que es difícil escucharte pero se emocionan igual.

—Entonces no es tan difícil, ¿no?

—¿A esta altura de tu carrera, esa particularidad la utilizás a tu favor?

—Sí, porque ese es el tema de la expresividad, cómo usás la voz. Yo tengo una voz que tiene que ver con una cosa física, con la frecuencia, con las cuerdas vocales, con mi garganta, con los pulmones. Esa voz no se puede cambiar, la traigo de nacimiento. Es como el tipo narigón, si es narigón, es narigón; el que nace rengo es rengo, el que nace lindo es lindo, ese tema viene con vos. Yo luego intento cantar lo mejor posible, ser expresivo, jugar con los matices, una cosa lógica de cualquier cantante. La voz mía en muchos aspectos me ha significado una cierta dificultad para entrarle de primera a la gente, muchos rechazan el color, el sonido, mi timbre de voz, y bueno, qué le vamos a hacer, yo ante eso no puedo hacer nada. Mirá, el otro día iba por la calle, uno me reconoció y me dijo "Fernando Cabrera, qué maravilla"; y el otro que estaba al lado me dice, frío, "yo no te entiendo". Bueno, no te preocupes, le dije, seguí caminando, muchas gracias y me fui. ¿Y viste que uno siempre se le ocurre la respuesta más tarde? Bueno, pensaba que me hubiese gustado decirle en ese momento: "¿Qué pasa, no entendés castellano, por qué no me entendés. Yo uso palabras, decime no me gusta y ya está".

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