Escenario

Disculpas por una expresión incorrecta

Por medio de esta columna quiero pedir disculpas a todo el colectivo lésbico, a todas y todos los lectores a raíz de mis expresiones en la nota del 2 de junio en el diario La Capital sobre la obra "Tres mujeres hablan poco".

Miércoles 24 de Junio de 2020

Por medio de esta columna quiero pedir disculpas a todo el colectivo lésbico, y a todas y todos los lectores, a raíz de mis expresiones en la nota del 2 de junio en el diario La Capital sobre la obra "Tres mujeres hablan poco".

Usé una palabra que molestó a militantes feministas e integrantes del colectivo LGTBIQ y pido disculpas. La falta de hábito con el vocabulario adecuado en temas de perspectiva de género me jugó en contra en la nota titulada "Monólogos con humor para aliviar la crisis de la pandemia". Fui criado en una sociedad patriarcal y eso no es un atenuante, pero quizá es una de las razones por las que entendí que una de las actrices de la obra había visibilizado su cotidianidad con problemáticas que creí superadas, porque pensé que las mujeres pueden vivir hoy libremente su condición sexual.

Es por eso que consideré que no hacía falta defenderlo en un escenario en 2020, cuando ya es un derecho ganado merecidamente, al menos desde el plano artístico, después de largas luchas a lo largo de años de injustas discriminaciones. Al usar la expresión "apología del lesbianismo" jamás estuvo en mi cabeza, ni remotamente, cuestionar una elección o condición sexual. Pudo ser un enunciado inoportuno en los tiempos que corren.

Quiero ratificar que a lo largo de los 18 años que integro la sección Espectáculos del diario La Capital siempre escribí notas para visibilizar las cuestiones de género y critiqué todo tipo de discriminación sexual, racial y religiosa. Basta visitar los archivos de La Capital para comprobarlo. Además de esta disculpa pública, manifiesto mi voluntad de dialogar con la actriz Adriana Jaworski y con representantes de las sexualidades disidentes para expresar mis disculpas también personalmente y escuchar sus voces, con el fin de lograr una comunicación más clara, comprometida y crítica por un periodismo y una sociedad mejor.

Por si hiciera falta, quiero afirmar que jamás usaría un medio de comunicación para atacar ni ofender a nadie, simplemente porque mi labor como comunicador demuestra todo lo contrario y porque no está en mi forma de ser.

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