El ultraderechista Frente Nacional (FN) logró un notable desempeño en la primera vuelta de las elecciones municipales en Francia, unos comicios marcados por un voto castigo al Partido Socialista (PS) del presidente François Hollande y un notorio progreso de la oposición conservadora del ex presidente Nicolas Sarkozy. Esta formación logró un neto primer lugar en votos a nivel nacional, con un 46,5 por ciento contra un 40 por ciento del socialismo y un 7 por ciento del FN, según el portal del diario Le Figaro. Una encuesta del instituto BVA para el diario Le Parisien indicabaó que la centroderecha obtendría en promedio 48 por ciento en las ciudades de más de 3.500 habitantes, y la centroizquierda, 43 por ciento.
Las elecciones de alcaldes en más de 36.000 localidades de toda Francia son vistas como un referendo sobre los dos primeros años de gestión de Hollande, quien llegó al poder en 2012 y ha sufrido un desplome en su popularidad por no haber podido poner freno al aumento de la desocupación, como había prometido.
Según datos publicados por Le Figaro y agencias de noticias en base a consultoras, el PS de Hollande y sus aliados recababan un 40 por ciento, mientras que la opositora Unión por un Movimiento Popular (UMP) de Sarkozy sumaba un 46,54 por ciento. El FN reunía en torno al 7 por ciento. La extrema izquierda apenas arañaba un 1 por ciento. Un dato central fue la abstención, récord con el 39 por ciento contra el 33, por ciento del 2008.
La formación antiinmigración y euroescéptica FN, de Marine Le Pen, obtuvo un resultado más que significativo, dado que sólo compite en 600 de las 36.581 comunas francesas. Con las cifras preliminares, el FN estaría en condiciones de mantenerse en la segunda ronda del próximo domingo en cerca de 300 ciudades. En Hénin-Beaumont, un bastión socialista, ya se quedó ayer con la alcaldía gracias a que su candidato sacó el 50,26 por ciento de los votos. En Béziers, Avignon y Perpignan también lideraba la extrema derecha, según el instituto Ipsos-Steria y Le Figaro. Una exultante Le Pen calificó de "excepcionales" los resultados y dijo que su avance supone "el final de la bipolarización" política, y la implantación a nivel nacional y a largo plazo del FN. "Creo sobre todo que es el final de la bipolarización de la vida política francesa", indicó en la cadena de televisión TF1.
El primer ministro francés, Jean-Marc Ayrault, interpretó la baja participación como expresión del malestar por la crisis económica y el alto desempleo, y llamó a votar en la segunda vuelta para apoyar a los partidos de la "gauche", la izquierda tradicional francesa.
El presidente de la UMP, Jean-François Copé, dijo entender que 7 por ciento de franceses hayan dirigido su preocupación votando por el FN, pero aseguró que no se piensan aliar con ese partido en segunda vuelta. Copé aseguró que las condiciones para una "gran victoria" de su partido estaban dadas de cara a la segunda vuelta del 30 de marzo. "Es capital que aquellos que votaron por el Frente Nacional para expresar su ira y exasperación contra la izquierda vuelquen sus votos a los candidatos de la UMP en la segunda vuelta", dijo Copé.
En dos de las ciudades claves, París y Marsella, quedó en cabeza la UMP, con el 35,8 por ciento en el primer caso y el 38 por ciento en el segundo, frente a los porcentajes socialistas del 34,5 y del 21 por ciento. Una victoria el próximo domingo en la capital, que se encuentra en manos del PS desde 2001, le permitiría a la UMP eclipsar derrotas en otras ciudades, mientras que arrebatarle Marse. La candidata Nathalie Kosciusko-Morizet (UMP) encabeza el duelo crucial por la alcaldía de París, bien por delante de la socialista Anne Hidalgo. El resultado, que contradice lo anticipado por las encuestas previas, constituye un duro revés para los socialistas.