Una región opositora desafía a Evo
El prefecto (gobernador) de Santa Cruz, Rubén Costas, se arrogó ayer el control de la policía de
este departamento boliviano, acusó al gobierno de La Paz de tirano y criminal, y advirtió al
presidente Evo Morales que "no pisará" la región si no pide perdón, en una actitud que aleja aún
más la solución al conflicto en Bolivia.
17 de agosto 2008 · 01:00hs
La Paz. — El prefecto (gobernador) de Santa Cruz, Rubén Costas, se arrogó
ayer el control de la policía de este departamento boliviano, acusó al gobierno de La Paz de tirano
y criminal, y advirtió al presidente Evo Morales que "no pisará" la región si no pide perdón, en
una actitud que aleja aún más la solución al conflicto en Bolivia. "Aquí sólo manda el gobernador
Rubén Costas. Y advertimos que el presidente Morales no tendrá pisada a esta región mientras no
pida perdón, tal como sucede con Chuquisaca", arengó Costas ante una multitud reunida en
inmediaciones del Cristo Redentor, monumento que es símbolo del movimiento autonómico iniciado en
2004 en la ciudad boliviana de Santa Cruz de la Sierra.
Costas afirmó también que el nuevo jefe de la policía de Santa Cruz, en
reemplazo del comandante Wilge Obleas —quien renunció la noche del viernes— sólo
recibirá sus órdenes, rompiendo el mando institucional con el Ministerio de Gobierno y el
comandante nacional.
Brutal represión. El recrudecimiento de la crisis con el prefecto de Santa Cruz
fue consecuencia de un operativo policial realizado el viernes para expulsar a un grupo de
minusválidos que habían tomado el control de las oficinas de la estatal Yacimientos Petrolíferos
Fiscales Bolivianos (YPFB), que provocó todo tipo de protestas que culminaron con un cerco por
varias horas del comando departamental de la policía de Santa Cruz. En este marco, Obleas renunció
luego de ser golpeado por miembros de la Unión Juvenil Cruceñista con vínculos con el influyente
Comité pro Santa Cruz. Pese a la declaración de Costas, el comandante nacional de la policía,
Miguel Jemio, indicó ayer que la renuncia de Obleas fue aceptada pero que tres generales de la
fuerza "estarán a cargo del comando de Santa Cruz". El propio Jemio fue agredido el viernes junto a
Obleas y a su edecán, con patadas de los manifestantes tras caer al piso por una zancadilla, según
imágenes de televisión.
"Ya está bueno que el presidente Morales y su mariscal de la muerte, el tal
ministro (de Gobierno) Alfredo Rada, sigan sembrando terror en Bolivia", dijo Costas durante la
manifestación y anticipó que en Santa Cruz sólo regirá en el futuro el estatuto autonómico. "Aquí
nunca tendrá valor esa Constitución que fue escrita por el MAS (Movimiento Al Socialismo, partido
de Evo Morales) con sangre en Sucre y Oruro. Ya están agotando nuestra paciencia. Basta ya",
agregó.
Por su parte, el presidente del Comité pro Santa Cruz, Branko Marinkovic, otro
acérrimo opositor de Morales, desafió al mandatario a organizar un referendo de la nueva
Constitución y el estatuto autonómico en el departamento, y advirtió que si gana el estatuto, la
Carta Magna "no tendrá ningún valor" allí.
Hermetismo oficial. El mandatario indígena se negó ayer a responder al ser
consultado por periodistas a su salida del Palacio Quemado sobre los hechos de violencia en Santa
Cruz.
El viernes, el ministro Rada había denunciado que Costas, junto al Comité Cívico
de Santa Cruz y la Unión Juvenil Cruceñista, eran los responsables de la violencia en esa región
con el fin de conspirar contra el gobierno, ratificado por más de dos tercios de votos en el
referendo revocatorio de mandato, del pasado 10 de agosto.
El ministro insistió en que el gobierno es y será respetuoso de la demanda de
autonomía regional, pero que no se puede admitir que a título de autonomía se incite a la
violencia, a la confrontación y al enfrentamiento contra una de las principales instituciones del
país, como es la Policía Nacional.