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Salen a la luz imágenes del búnker donde se suicidó Hitler en 1945

Un fotógrafo aficionado de la Alemania comunista se coló como albañil en las ruinas subterráneas en 1987 para tomar las imágenes del sitio antes de que fuera demolido.

Sábado 01 de Junio de 2013

Se jugó la libertad para conseguirlo, pero el fotógrafo afionado alemán Robert Conrad logró en 1987 colarse en las ruinas del búnker de Adolf Hitler en Berlín y tomar decenas de fotos de su interior antes de que fuera demolido. "Fue como un viaje en el tiempo", recordó sobre su hazaña. El búnker donde el dictador nazi pasó sus últimas horas antes de quitarse la vida en abril de 1945 volvió a ser accesible durante unos meses de 1987, cuando el gobierno de la extinta Alemania comunista (RDA) comenzó a demolerlo para construir una zona residencial.

Conrad se dio cuenta de la posibilidad histórica y, armado con una cámara rusa Praktika y disfrazado de albañil, accedió unas 30 veces al búnker durante meses. "No como cazador de reliquias o admirador del régimen nazi", explicó, sino fascinado por la posibilidad de usar la foto para luchar contra el olvido. Su proyecto pudo costarle la libertad en la estrictamente vigilada RDA. "Mi mayor miedo era que me acusaran de intentar fugarme", dijo a Spiegel Online. El búnker estaba situado a metros del Muro y parte de la laberíntica construcción subterránea cruzaba incluso al Berlín occidental. En una de sus visitas fue descubierto. La policía le controló el bolso y encontró los carretes, pero sorprendentemente el incidente no pasó de una reprimenda. "No entendieron qué hacía ahí abajo y simplemente me dijeron que dejara de hacer esa tontería".

En el recinto llegaron a vivir 700 personas, entre altos dirigentes, funcionarios y oficiales nazis y se encuentra a poca distancia del Reichstag (Parlamento), y la emblemática Puerta de Brandeburgo.

Los trabajos de desescombro terminaron en 1989, meses antes de la caída del Muro. El búnker fue rellenado y encima se levantaron las viviendas que siguen viéndose hoy. Sólo un modesto panel informativo recuerda que en ese lugar se encontraba el búnker de Hitler.

Pero la osadía de Conrad salvó del olvido el espacio fantasmal donde ardió la última llama del infierno nazi, las gruesas paredes de hormigón, las estanterías metálicas o las camas donde dormían los seis hijos de Joseph Goebbels cuando su madre los envenenó ante la inminente derrota en la guerra. Lo que quedó del búnker en el que Hitler se suicidó junto a Eva Braun pasó al patrimonio arquitectónico nacional para protegerlo de las excavadoras en 1992, tres años después de la caída del Muro y dos de la reunificación alemana.

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