Tras dos años de guerra en Ucrania, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) indicó que 341 lugares culturales fueron dañados, con pérdidas estimadas en 3.500 millones de dólares para el ámbito cultural y turístico, cifra que incluye 102 sitios afectados durante el último año.
Entre los sitios perjudicados se encuentran dos declarados patrimonio mundial y considerados en peligro desde 2023: el centro histórico de Odesa y el de Leópolis. La ciudad portuaria de Odesa, cuyo centro histórico fue declarado patrimonio mundial el pasado 25 de enero por el procedimiento de urgencia de la Unesco para lugares amenazados, vio afectada la cúpula de cristal del Museo Nacional de Bellas Artes que había sufrido “daños menores” y que fue reparada rápidamente.
En una conferencia de prensa en París, la directora de cultura y situaciones de emergencia de la Unesco, Krista Pikkat, destacó la importancia de la conservación del valor histórico y religioso de estos lugares.
En materia de cultura, el trabajo incluye restauraciones y también trabajos de prevención, inventario de colecciones, digitalización y apoyo a profesionales del arte, entre otros. Por otra parte, se estima que un 37 % de los profesionales del sector creativo ucraniano perdieron sus empleos y que un 20 % huyó a otros países.
El 24 de febrero se cumplirá el segundo aniversario del comienzo de la guerra que Rusia desató en Ucrania y la Unesco realizó junto a expertos un balance el estado de tres grandes áreas: la cultura y el patrimonio, la educación y el trabajo de la prensa.
La conclusión es que la guerra no solo afectó lugares de importancia cultural sino que también impactó severamente en las finanzas del sector, con pérdidas de ingresos estimadas en 19.600 millones de dólares desde el inicio del conflicto en febrero de 2022.
Y estimó que serán necesarias inversiones por valor de 9.000 millones de dólares en la próxima década para su recuperación. Hasta la fecha, la Unesco movilizó unos 66 millones de dólares en donaciones de Estados miembros para apoyar a Ucrania, con Japón siendo el mayor contribuyente.