Es lo más habitual que las elecciones para elegir al secretario general del Partido de los Trabajadores, que gobierna Corea del Norte, tenga una participación del 100 por ciento, y que todos los votos sean para el líder supremo. Por eso no sorprende a nadie que se haya anunciado oficialmente que las nuevas elecciones en el partido resultaron con la reelección de Kim Jong-un, y tampoco que su victoria llegue acompañada de los elogios del partido por fortalecer el arsenal nuclear del país y afianzar su posición regional.
La Agencia Central de Noticias de Corea (KNCA) hizo la cobertura del congreso del partido, un gran espectáculo de propaganda del gobierno totalitario de Kim. Se esperaba que el líder supremo expusiera sus objetivos políticos y militares para los próximos cinco años, y que redoble la apuesta por acelerar un arsenal nuclear que ya cuenta con misiles capaces de amenazar a los aliados asiáticos de Estados Unidos y al territorio continental estadounidense.
El partido también difundió una nueva lista de su poderoso Comité Central que confirmó un relevo generacional en el círculo de liderazgo de Kim, con el reemplazo de decenas de integrantes en el órgano de 138 miembros, entre ellos jefes militares envejecidos y el presidente, de 76 años, del parlamento de Pyongyang, que suele limitarse a ratificar las decisiones del líder supremo.
Los analistas señalan que Kim probablemente aprovechará el congreso —que comenzó el jueves pasado— para revelar nuevos objetivos militares, como reforzar las fuerzas convencionales e integrarlas con capacidades nucleares, al tiempo que volverá a enfatizar una campaña de “autosuficiencia” económica mediante la movilización masiva, tras avances graduales posteriores a la pandemia impulsados por el repunte del comercio con China y las exportaciones de armas a Rusia.
El medio oficial de Corea del Norte indicó que Kim fue reelegido como secretario general del partido con la “voluntad inquebrantable y el deseo unánime” de miles de delegados en el cuarto día de reuniones.
Según las normas del partido, el congreso —que se celebra cada cinco años— elige al secretario general para que actúe como el principal representante y líder del partido. Kim, de 42 años, ocupó el máximo cargo del partido durante todo su mandato, aunque el título cambió de primer secretario a presidente en el congreso de 2016 y luego a secretario general en el congreso de 2021.
El cambio más notable en la nueva lista del Comité Central fue la exclusión de Choe Ryong Hae, presidente del comité permanente de la Asamblea Popular Suprema, quien en una etapa temprana del gobierno de Kim era considerado como la segunda figura más poderosa en Pyongyang. También quedaron fuera los mariscales Pak Jong Chon y Ri Pyong Chol, que habían ascendido en la cúpula mientras Kim aceleraba su desarrollo nuclear durante la última década.