Moscú/Tbilisi. — La guerra en Osetia puede parecer a primera vista un
combate desigual entre el gigante ruso y la pequeña Georgia, pero en el campo de batalla las cosas
son un poco diferentes. El presidente de Georgia, Mijail Saakashvili, que subió al poder en 2003
gracias a la Revolución de las Rosas, ha conseguido formar un poderoso pequeño ejército con la
ayuda de Estados Unidos. Puede que Rusia lo destruya, pero no será ni rápido ni fácil.
Cambio de doctrina. Las Fuerzas Especiales y los marines se dedicaron durate la
última media década a entrenar unidades selectas de Georgia, siguiendo los exigentes estándares de
la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otán). La tradición soviética ya es historia.Los
instructores norteamericanos se concentraron en lo básico: enseñar a los georgianos tácticas de
unidades pequeñas. Alto nivel en puntería y mucha iniciativa personal. También adoctrinaron a los
oficiales georgianos de alto rango, inculcándoles lecciones aprendidas durante las últimas guerras.
Entre éstas se encuentran lograr que las fuerzas aéreas y las tropas de tierra trabajen
conjuntamente, sorprender al enemigo y poseer un montón de información sobre él (la "batalla de la
información"), hacer llegar pan y armas a las tropas (la logística) y aplicar la ley básica que
dice que los buenos oficiales comandan desde el frente.
Saakashvili respaldó completamente a los instructores estadounidenses. En una
Georgia con una alta tasa de desempleo, el trabajo mejor pagado al que puede aspirar un joven
georgiano está en el ejército. Hoy en día, aproximadamente un cuarto de las fuerzas del país recibe
entrenamiento de Estados Unidos. La columna vertebral del ejército georgiano está compuesta por
siete batallones de infantería formados de la nada y llevados de la mano por los boinas verdes
estadounidenses, del campamento de entrenamiento de reclutas a algo bastante cercano a la
preparación de combate propia del estándar de la Otán. Son cerca de 5.000 hombres.
Desde 2003, Georgia se ha mostrado como uno de los aliados más entusiastas de
las fuerzas internacionales lideradas por Washington en Afganistán, Kosovo e Irak. Actualmente,
Georgia, alguna vez una república soviética menor, con sólo 4,5 millones de habitantes, ocupa el
tercer lugar dentro de las fuerzas extranjeras presentes en Irak, después de Estados Unidos y Reino
Unido. Georgia llamó de vuelta a esos veteranos curtidos en el desierto iraquí, reclamando al
Pentágono que dé permiso al 13er batallón de élite para que vuelva a casa para luchar contra los
rusos.
El Ministerio de Defensa de Georgia gasta unos 930 millones de dólares anuales
en su ejército, una minucia comparado con el presupuesto ruso, pero un salto considerable desde los
30 millones de dólares gastados en 1991 cuando Georgia se independizó. Una gran parte del
presupuesto se ha dedicado al entrenamiento sobre el terreno y al equipamiento personal de cada
soldado. Los soldados georgianos de primera línea visten uniformes de la Otán, cascos de kevlar y
chalecos antibalas idénticos a los estadounidenses, y llevan el fusil automático M-16. Pero la
mayoría de los reservistas y las tropas de segunda línea no están tan bien equipadas ni entrenadas,
al igual que las reservas rusas que probablemente se envíen a la región. Pero al mismo tiempo
Georgia gastó su limitado presupuesto en pocos "objetos" de primera calidad bien escogidos:
artillería y lanzacohetes sobre orugas, blindados turcos e incluso un barco lanzamisiles
francés.
Las fuerzas que Georgia ha desplegado en Osetia son, al menos, tan competentes
como los elementos del ejército ruso que se enfrentan ahora a ellos y, en algunos aspectos,
(experiencia en combate e instrucción en el terreno), incluso superior, dicen los
especialistas.
Cientos de bajas. En dos días de intensos combates, el ejército georgiano ha
sufrido cientos de bajas pero mantiene su disciplina. Las bajas rusas son similares y aviones rusos
han sido derribados, una actuación admirable para un ejército que cuenta con menos de una
generación de edad desde su creación.
Rusia es, por supuesto, superior a Georgia en todos los aspectos. A corto plazo,
con unas fuerzas aéreas mucho más poderosas, y a largo plazo con la capacidad del Kremlin de
movilizar a cientos de miles de tropas a la conquista de Georgia. Siempre que los hombres del
Kremlin estén dispuestos a aceptar las pérdidas necesarias para eliminar a sus duros oponentes.