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El brote de violencia en el estado de Ceará no se detiene

Los ataques a tiros y con bombas incendiarias prosiguieron ayer en el Estado nororiental brasileño de Ceará, pese al despliegue de por lo menos 300 miembros de la Fuerza Nacional de Policía para tratar de poner fin a la violencia.

Lunes 07 de Enero de 2019

Los ataques a tiros y con bombas incendiarias prosiguieron ayer en el Estado nororiental brasileño de Ceará, pese al despliegue de por lo menos 300 miembros de la Fuerza Nacional de Policía para tratar de poner fin a la violencia.

Varios autobuses y vehículos fueron incendiados, y algunas estaciones de servicio atacadas en Fortaleza, la ciudad capital, así como en al menos en seis ciudades más, indicó el departamento de seguridad pública de Ceará.

La policía mató a dos sujetos en un enfrentamiento. Las fuerzas de seguridad han detenido a más de 100 personas desde que la violencia estalló el miércoles.

El despliegue de los efectivos policiales en Ceará se llevó a cabo días después de la juramentación del presidente a Jair Bolsonaro, un ex capitán del ejército que ganó los comicios con gran amplitud frente al candidato de la izquierda, Fernando Haddad, y que en su campaña prometió combatir la delincuencia y dar mayor libertad de acción a la policía frente a los malhechores. La Fuerza Nacional de Policía es un cuerpo de élite y de corte militar.

Horas antes, Bolsonaro elogió el despliegue cuando afirmó que "la gente de Ceará necesita ayuda en este momento".

Las autoridades afirman que grupos del crimen organizado ordenaron la ola de violencia en represalia por los planes del gobierno de imponer controles más estrictos en las prisiones del estado. Las pandillas en las cárceles de Brasil son poderosas y su actuar se extiende a las calles del país.

El Ministerio de Justicia y el de Seguridad Pública, este último encabezado por el popular ex juez Sergio Moro, ordenaron el despliegue a solicitud del gobernador de Ceará, Camilo Santana, que cito la naturaleza "urgente" de la amenaza.

Aún no queda claro si detrás de la sorpresiva explosión de violencia en Ceará hay una matriz política o delictiva. Es posible que sectores mafiosos hayan elegido este método para señalarle límites al nuevo gobierno de Bolsonaro y en especial a su ministro de Justicia,

Sergio Moro, quien ha anunciado una lucha frontal contra las organizaciones delictivas que dominan grandes áreas de las ciudades brasileñas. El país padeció casi 65 mil homicidios durante 2018, un récord que no parece tener freno. Las favelas de las grandes ciudades son el caldo de cultivo de las bandas de narcotraficantes.

Bolsonaro, que asumió la presidencia el 1º de enero, ha dicho que tiene planeado emitir un decreto presidencial que facilite a los civiles la posesión legal de armas. El mandatario considera necesario que las personas puedan defenderse.

Aunque la posesión legal está restringida, a menudo los narcotraficantes y otros grupos delictivos cuentan con armas automáticas de mayor poder. Si bien muchos temen al aumento de armas en poder de particulares, otros muchos lo ven como la única respuesta ante la impotencia del Estado para detener a la delincuencia.

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