La idea era construir una obra que refleje la historia de la educación argentina “desde abajo”, rescatando a aquellas maestras que sembraron y siembran enseñanzas en las aulas y en la lucha cotidiana. Ese fue el germen de Maestras argentinas. Entre mandatos y transgresiones, un libro que cuenta 150 historias de educadoras desde la colonia hasta el presente. Una obra colectiva —con la firma de noventa autoras y autores de distintos espacios— coordinada por Eduardo Mancini y Mariana Caballero, ambos docentes santafesinos. La compilación fue dividida en dos tomos que estarán impresos hacia fin de mes y también tendrá una versión en audiolibro.
Eduardo Mancini es maestro y está a punto de jubilarse. Da clases de música en escuelas primarias y secundarias, y además es profesor de portugués. Su compañera Nilda Vargas también es maestra de primaria y su hijo Dante estudia en ciencias de la educación de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). En su hogar la educación siempre estuvo presente como tema de conversación. Pero además Eduardo es un aficionado lector y estudioso de la historia argentina. Fue en ese diálogo familiar donde germinó el proyecto de construir un material sobre la historia de la escuela primaria “desde abajo, desde las trayectorias de las maestras”.
La primera condición que surgió desde el inicio es que una tarea como esta debía ser colectiva. Así fue como Mancini, junto con la docente Mariana Caballero, comenzaron a planificar el proyecto e invitar a docentes, historiadores y periodistas de Santa Fe y de otras provincias a escribir sobre esas maestras de jardín y de primaria, de las conocidas y de las que quizás el gran público no conoce pero dejaron huella en su comunidad. Algunas de esas historias comenzaron a compartirse desde el mes de agosto en el grupo de Facebook Maestras Argentinas.
Allí aparecen Juana Manso, Alfonsina Storni, Juana Elena Blanco, Olga y Leticia Cossettini, Ángela Peralta Pino, Rosita Ziperovich, Rosario Vera Peñaloza y Rosa Fischer. También Marina Vilte y Graciela Lo Tufo, maestras desaparecidas durante la dictadura. Más cerca en el tiempo, las historias de Stella Maldonado, Daniela Spárvoli, María de los Angeles Paris y Sandra Calamano también son narradas en el libro. “Están todas las que son muy conocidas, pero a la vez surgieron otras que tal vez fueron muy conocidas en alguna época hace cien años, pero que pasaron al olvido”, adelanta Mancini a La Capital.
En cuanto al perfil de los textos compilados en dos tomos, el maestro de música cuenta que se logró cumplir con la consigna de que sean una mixtura entre lo biográfico con elementos ensayísticos, “tratando de detectar en la vida de cada maestra qué problemática particular se interesó por abordar y cómo lo hizo”. El compilador destaca que cada historia reseñada tiene dos lecturas: las biografías particulares y los temas que las atraviesan: “Así aparece la inclusión, porque si bien la ley 1.420 estableció la obligatoriedad no se llegó a que sea total, por lo que surgieron maestras que intentaron sumar nuevos sectores de la infancia a la escuela; o el tema del género y cómo frente a una profesión mayoritariamente de mujeres surgieron un montón condicionamientos y luchas; o el tema sindical, donde se pasó de que la docencia sea un apostolado a reconocerse como trabajadoras de la educación”, enumera Mancini.
Detrás del ejercicio de recopilación de esas historias, hay también un reconocimiento a la tarea docente: “Hay algo de homenaje en esto —apunta Mancini— porque hasta la maestra con la que pueda tener mayores diferencias termina cumpliendo un rol muy positivo. Y más en este tiempo de pandemia, donde se complican las cosas y hacen un mayor esfuerzo”.
Mariana Caballero es docente y profesora en ciencias de la educación y cuando recibió la propuesta se sumó de inmediato. “Hay historias que son conocidas en el mundo de los sindicatos, como el caso de Rosa Fischer, una maestra de Santa Fe que planteaba que había sido una muy buena sindicalista porque había sido una muy buena maestra”, explica Caballero. Para la docente y compiladora, esta coincidencia en los intereses pedagógicos y la militancia en el colectivo docente aparecen en varias historias. “Lo que pudimos ver en todos los capítulos —agrega— son ciertas líneas recurrentes, donde te das cuenta de los climas de época y los intereses de determinados momentos”.
Respecto del subtítulo de libro —”Entre mandatos y transgresiones”— dice: “No hay un solo tipo de maestra que aparece en estos tomos. En el texto ‘Cabezas rapadas y cintas argentinas’, Beatriz Sarlo habla de esas maestras normales de principios de siglo pasado que eran robots estatales y cumplidoras efectivas y sin chistar de los mandatos políticos oficiales. Hay de esas historias en el libro, pero también otras de quienes se atrevieron a transgredir por la transformación social o desde la práctica pedagógicas o política”.
Al igual que Mancini, para Caballero la obra sirve para homenajear también a esas prácticas educativas que no son conocidas para el gran público, como el caso de una joven de la comunidad gitana que logró estudiar para ser maestra pese a todos los prejuicios propios y ajenos; o el casos del profesorado de la Villa 31 de la Ciudad de Buenos Aires. “Proyectos que tienen que ver —dice— con romper prejuicios, avanzar y que la educación signifique una posibilidad y una esperanza”.
Maestras argentinas. Entre mandatos y transgresiones es editado por el Centro Cultural de La Toma, la Asociación Civil Inconciente Colectivo y la Cooperativa de Pensamiento Margarito Tereré. Estará en las librerías hacia fin de mes y sobre esa fecha y principios de octubre se presentará de manera virtual. Además de su versión en papel, está en producción en formato audiolibro, que se colgará en las redes de forma gratuita.