Frente a una realidad que invita a atrincherarse, las maestras y estudiantes del nivel inicial y primario de la Escuela Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa eligen tender puentes. Así lo manifiestan sus docentes, que ante la inquietud de sus alumnos, diseñaron una planificación anual con eje en acciones solidarias que comprometen a toda la comunidad educativa.
El puntapié inicial lo dieron los pequeños estudiantes de sala de 4, cuando comenzaron a trabajar en clases el tema del hogar y la vivienda familiar. Fue durante el mes de junio cuando surgió en ellos una inquietud: ¿Qué sucede con aquellas personas que no tienen hogar? Ese fue uno de los tantos interrogantes que circuló por el jardín, e instaló la necesidad de trabajar desde la solidaridad como plan ineludible en la escuela de barrio Alberdi.
María Elena Farah es docente del nivel inicial y en diálogo con La Capital cuenta cómo transcurrieron esas clases en las que los más pequeños se decidieron a poner en palabras y reflexionar sobre la problemática de aquellas personas en situación de vulnerabilidad: “Se comenzó a trabajar en la realidad de muchos chicos como ellos, que no tenían nada y se manifestaron muy preocupados sobre esta situación de carencia, así que pensamos entre todos qué podíamos hacer para ayudar a esas personas”.
De los mismos estudiantes, y en diálogo con sus docentes, nació la idea de organizar una serie de campañas con el objetivo de juntar los recursos necesarios para ayudar a personas en situación de calle. Pero la iniciativa no quedó en un hecho puntual, porque ante la inquietud de los chicos, los docentes y directivos decidieron incorporar estos temas en la planificación diaria hasta impactar en un proyecto de trabajo anual, en el que cada mes tendrá lugar una iniciativa solidaria. Durante junio el objetivo se centró en juntar abrigo, calzado y frazadas, pero le seguirán las campañas de juguetes para celebrar el mes de las infancias durante agosto, y continuarán en setiembre con una convocatoria de aporte de alimentos no perecederos.
Adaptar el currículum
Si bien las maestras definen todos los años una planificación áulica, ese diseño curricular se puso a disposición de los intereses de los chicos. “Siempre se trabaja así, uno propone una planificación que se va adaptando a las necesidades del grupo de niños y niñas”, explica María Elena, y destaca el entusiasmo que manifestaron sus alumnos las semanas pasadas cuando se hizo efectiva la primera campaña en la que colaboró toda la comunidad educativa.
“En el nivel inicial abrimos todas las bolsas en el patio de la escuela y bajo las indicaciones de las docentes los chicos pudieron seleccionar remeras de niños y adultos, que fuimos separando por grupos. Además de trabajar en los valores de la empatía y la solidaridad, ellos también pudieron contar, seleccionar, agrupar y trabajar la parte de lectoescritura, porque rotularon las bolsas con la ayuda de sus compañeros de sala de 5 que están mas aptos para escribir. Además, hicimos entre todos un registro de las donaciones”, relata la docente. En la realización de esta campaña confluyeron múltiples aprendizajes además del abordaje de valores.
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Aquella jornada culminó con la visita de los miembros de la ONG Manos Solidarias, quienes retiraron las bolsas para hacer efectivas las donaciones, y además les brindaron una charla a los estudiantes donde les hicieron saber quiénes serían los destinatarios de la campaña solidaria que ellos mismos habían organizado.
La iniciativa nacida en las salas del nivel inicial tuvo su proyección en todo el nivel primario de la escuela de José C. Paz 1970, porque las campañas que se realizarán a lo largo de todo el año convocarán a los chicos y chicas desde sala de 4 hasta 7º grado.
Ana Belén Acevedo es vicedirectora de la primaria y sostiene que es clave para el sistema educativo la formación en valores, más allá de lo pedagógico y conceptual. “Hay un punto de partida de empezar a revisar nuestras prácticas pedagógicas, esto lo venimos trabajando con todo el equipo docente y directivo, pensamos qué escuela necesitan hoy nuestros alumnos, porque vemos que hay otras necesidades, otro contexto social. Y en este marco es que surgen estas propuestas de integrar valores, esa es nuestra intención y responde a la característica de la escuela”, indica.
Recuperar sueños
Nuestra Señora de La Medalla Milagrosa se encuentra en barrio Alberdi, en la zona norte de Rosario y convoca en sus aulas a chicos y chicas de familias trabajadoras. Valeria Heredia es vicedirectora del nivel inicial, y explica que esta empatía que se palpa en las clases surge porque los estudiantes pueden hacer una lectura clara de la realidad que los lleva a identificar a muchas personas en estado de vulnerabilidad. E indica que en este trabajo, la guía del equipo docente es clave y responde a una intención institucional de pensar la currícula signada por una sensibilidad social y una mirada mas integral de la educación.
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Las docentes de la escuela, con las bolsas listas para las donaciones.
“Con esta experiencia se planteó que los aprendizajes que se proponen en el nivel inicial no solo pueden ser significativos para los niños, sino que también pueden tener una incidencia social y una proyección que trascienda los muros de la escuela”, dice Valeria. La docente confirma que fueron los mismos chicos los que tuvieron las potencialidades para organizar y llevar a cabo estas actividades solidarias con el acompañamiento de sus familias.
Por su parte, Ana Acevedo estaca que las campañas proyectadas son una muestra del valor que tiene la escuela como lugar donde se pueden gestar cosas a pesar de estar atravesados como sociedad por un cotidiano difícil. “Frente a las situaciones de violencia que vive la ciudad, la respuesta es seguir construyendo y apostando a trabajar con los chicos a «pesar de»”, indica. Valeria asiente y concluye: “Hoy la escuela es vulnerada por la violencia que vivimos, y creemos que estas acciones son las que nos ponen en eje. La escuela es el lugar de recuperación de sueños, es el espacio que nosotros queremos brindar a nuestros niños, niñas y sus familias. La idea es que no nos quedemos como sujetos pasivos a los cuales nos pasan cosas y nos atrincheremos para protegernos, sino que nos podamos abrir y crear puentes desde los valores como la solidaridad”.