Desde 2015 la agrupación Mate Cocido es conducción del centro de estudiantes de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Se definen como un espacio “independiente, latinoamericanista y revolucionario”. Y esta semana participan del “Pido la palabra”, la sección del suplemento Educación de La Capital donde integrantes de estos espacios de participación hablan de sus proyectos e inquietudes.
A principios de abril Mate Cocido ganó las elecciones a centro con 257 votos, superando los 222 que sacó Oktubre. Una votación que colocó a Martu Aguirre y a Marco Zilli en la presidencia del espacio gremial universitario.
Marco tiene 28 años y estudia guitarra en la Escuela de Música de la UNR. Cuando terminó la secundaria empezó veterinaria y allí cursó varios años. Hasta que decidió pegar un volantazo y seguir una carrera que lo apasionara. La música lo acompaña siempre y además de estudiar toca el bajo con la cantante Ayelén Becker. Al poco tiempo de cursar se acercó a Mate Cocido.
En el caso de Martu, empezó bellas artes apenas terminó la secundaria. Dice que en su infancia sentía al pintar y el dibujar como lugares seguros donde expresarse. Al principio dudó qué carrera seguir, e incluso la arquitectura se le cruzó como opción. Hasta llegó el momento de la decisión: “Fui a bellas artes sin pensar en el después, y a partir de transitar los primeros años, conocer gente y militar en Mate Cocido empecé a visualizarme más en la docencia”, dice Martu, de 25 años y estudiante de los últimos años de la carrera.
La docencia es un punto clave en su biografía. Es que además de la carrera universitaria, participó de experiencias de educación popular en un centro comunitario del barrio Molino Blanco. “Eso —dice— me hizo pensarme más en la docencia y ahora estoy empezando las materias de formación docente”, conocidas como “las pedagógicas”. Su intención es recibirse en bellas artes y poder dar clases, a la par de producir trabajos tanto en soledad como colectivamente, como en acciones vinculadas al muralismo.
mate cocido (3).jpg
Foto: Leo Vincenti / La Capital
Construcción colectiva
Trabajar, estudiar y militar. Para quienes conducen el centro de Humanidades estas actividades son parte de su día a día. “Al transitar la facultad —dice Marco— nos fuimos dando cuenta de cómo nos interpeló el participar y el militar de la manera que tiene de construir Mate Cocido, que es independiente, apoyado en la construcción de base y pensado desde lo colectivo”.
Martu recuerda que en 2015, cuando Mate Cocido ya presidía el centro, hubo protestas y suspensión de clases cuando un vidrio cayó desde un piso alto de la facultad, cerca de la puerta de Corrientes al 700. El vidrio hirió a una estudiante que debió ser hospitalizada. “Recuerdo que ese año hubo asambleas y empecé a participar, primero de forma individual, hasta que me acerqué a militar más activamente”, dice.
Mate Cocido es una agrupación universitaria nacida hace 20 años, en un proceso asambleario de la UNR parido al calor del estallido social y político de diciembre de 2001. Con fuerte presencia en Humanidades, con el correr de los años se dieron a la estrategia de ganar representación en otras facultades, como en Psicología y Ciencia Política, conformando el espacio de Articulación Independiente Regional (Aire).
“Si nos remontamos 20 años atrás —dice Marco— fue la época de la crisis social de 2001. En Humanidades se estaba dando un proceso asambleario enorme, con un paro indefinido y donde muchos compañeros y compañeras se cruzaron en las asambleas para ver cómo seguir en una sociedad en crisis. Y a la par estar participando en trabajos barriales con otras agrupaciones, en merenderos, copas de leche y ollas populares. En ese proceso muchos no se sentían nucleados por ningún espacio, entonces conforman esta agrupación independiente de las estructuras partidarias y de gestión”.
Mate Cocido es por el nombre la infusión popular. Es una imagen que remite a la merienda en los barrios. Pero Mate Cosido —con S— también fue el apodo de Segundo David Peralta, un conocido bandido rural del norte argentino de la primera mitad del siglo XX. Para la charla con La Capital, Martu y Marco llegan con las remeras verdes que identifican a la agrupación. El verde del mate cocido y estampado en el frente una imagen de Libertad con una taza en la mano, la amiga petisa de Mafalda: “Libertad es por ese personaje contestatario de la historieta de Quino, que nunca se calló nada, que siempre ponía en crisis todo y no dejaba de preguntarse por las apariencias. Y el pañuelo que tiene en la boca es por el bandido rural”. Una Libertad rebelde tomando mate cocido.
mate cocido (1).jpg
Foto: Leo Vincenti / La Capital
Sobre la agenda inmediata, Martu destaca desde la falta de becas y menús accesibles para estudiantes, hasta las dificultades de cursar en una facultad en obras. “Somos la única facultad donde se cursa gran parte de forma virtual, con todo el contenido práctico que tienen carreras como bellas artes”, explica. Advierte que hubo clases que hasta debieron dictarse en los pasillos, además de idas y vueltas entre la cursada virtual y presencial.
Por fuera de la facultad que tiene su sede en Entre Ríos al 700, hablan del trabajo junto a la organización social Libertador San Martín, una cooperativa de barrio Molino Blanco, donde se desarrollan clases de bellas artes, música, género y apoyo escolar, con la perspectiva de aunar estos espacios en un gran taller de educación popular. Prefieren no hablar de actividades de extensión, sino más bien de una articulación de conocimientos. Para darle lugar y valor a la creación del pensamiento popular “que se construye ahí, en el barrio”.