Siempre tuve la idea de recorrer primero mi Argentina antes de conocer otros lares, no siempre podía cumplirlo, pero ahora que estoy en una posición más cómoda me lancé a la aventura. Mi destino Córdoba y La Rioja, con objetivos prefijados: Talampaya, Cuesta de Miranda. Los días lindos, las comidas buenas, las rutas excelentes; pero mis destinos turísticos los vi de lejos, les decía chau con las manos, y todo por falta de nafta. Córdoba y La Rioja aumentaron los combustibles como aquí, pero allá no hay. Cuando conseguís es de contado y cierto cupo; una vergüenza. ¿Ustedes sabían que cuando fue el primer cimbronazo de Obama el galón costaba un dólar y de golpe trepó a cinco dólares, pero a los pocos días retrocedió a tres? ¿Ustedes se enteraron de que algo parecido ocurra aquí? ¡No!, aquí todo aumenta y nunca baja. Pero si esto no basta, les cuento las declaraciones vertidas por un funcionario de segunda línea en turismo, y que ante la requisitoria de un periodista que indagaba el por qué del desabastecimiento, este señor constestó: “Se debe a que hay mucho turismo interno y gran cantidad de desplazamiento de vehículos”. ¿Ustedes qué opinan? ¿Este empleado debería renunciar, o nosotros tragarnos el sapo?



























