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Unos 200 mil peregrinos caminaron hasta San Nicolás junto a la Virgen

Como si se tratara de una prueba de obstáculos, los fieles lidiaron con distintas y adversas condiciones climáticas. La cifra supera ampliamente a la de años anteriores. Atribuyen la convocatoria a la figura y los mensajes del Papa Francisco.

Lunes 09 de Septiembre de 2013

La vigésima procesión Rosario-San Nicolás en honor a la Virgen fue distinta, al menos, a las de los últimos años y por varios motivos. La cantidad de peregrinos este año se multiplicó y de a cientos, entre los que los jóvenes fueron mayoría en la —antes dispersa— y ahora sólida columna de caminantes que tuvieron que lidiar, inéditamente, con un clima tan diverso que hasta parecía una prueba de obstáculos. Ayer, la estatuilla de la madre de Jesús fue recibida esta vez en el interior de su basílica, donde el arzobispo José Luis Mollaghan ofreció una entusiasta homilía, muy diferente de las solemnes de ediciones anteriores.

Nadie duda que la inspiración de estos óptimos cambios tiene su raíz en el Papa Francisco, en su particular manera de predicar valores y sus contundentes mensajes de paz, unión, austeridad y solidaridad. La convocatoria de fieles, con la presencia de muchos adolescentes, matrimonios jóvenes y hasta niños, se incrementó: "Desde Rosario calculamos que partieron (anteayer) alrededor de 120 mil personas, y hablamos de un total de 200 mil con la incorporación de más fieles a lo largo del trayecto", comentó Martín Paleari, coordinador general de la peregrinación, que este año marchó bajo el lema "Con humildad y alegría, caminamos con María".

Motivaciones. Este año, los organizadores incorporaron motivadores para los peregrinos, como el denominado "camión de la alegría", un trailer que a la altura de Villa Constitución se sumó a la procesión con música en vivo, alentando a los caminantes a no bajar los brazos y mantener a fuerza de fe y voluntad la marcha en el duro trayecto. Otra novedad fue un muñeco representando a Francisco I, que comenzó a acompañar a la columna a la altura de la ruta 21 y la A-012. La imagen del Papa emitía a su vez mensajes que el Sumo Pontífice dirigió en la Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Río de Janeiro, en julio último.

Por último, pasando la localidad de Fighiera, los devotos se encontraron con la sorpresiva aparición de tres cruces iluminadas de tres metros de altura cada una, con una leyenda al pie que decía "Yo soy el camino".

Para pedir y agradecer. "Hubo mucho más gente que el año pasado, se notó porque antes se veían grupos dispersos a lo largo de la ruta y esta vez era una columna compacta", observó Marina (27), quien hizo el recorrido junto a dos amigas, Betiana (31) y Lorena (43), todas de la localidad de Alcorta. Esta última contó que "hice la caminata para agradecer por mis hijos y para pedir por mi abuela que está enferma, para que pase lo mejor posible sus últimos años".

Desde Rosario partieron Angela (53), Ayelén (20) y Rosa (52). "Desde que salimos pasamos por todos los climas. Recibimos un bautismo con el chaparrón de la tarde, después hizo frío, calor y hubo mucha niebla en distintas partes del trayecto. Ahora debemos lidiar con el dolor físico, pero todo sea por agradecer a la Virgen", dijeron las mujeres mayores. La menor de ellas hizo el recorrido por primera vez: "Me salieron muchas ampollas y yo sentía cómo se me iban reventando. No importó, fue una experiencia hermosa", expresó, mientras se recuperaba sentada en el piso del templo.

A Irene (37), que hace nueve años que hace la procesión, le llamó la atención la neblina. "Había partes del camino donde no se veía nada, nunca visto", dijo, sosteniendo un bidón para cargar agua bendita y, sin esperar la misa y homilía, regresar a su casa. "Estoy fuera de estado", bromeó la joven rosarina.

Haydée (55), que sentía “como si tuviera los huesos a flor de piel” tras la caminata, compartió su testimonio de fe: “vine a agradecer por mi hermana, que tuvo un cáncer confirmado en la columna y hasta debieron colocarle prótesis. Me encomendé a la Virgen y milagrosamente hoy está curada, según los propios médicos, en un 98 por ciento”.

“Yo soy habitué, vengo en promedio una vez por mes”, comentó Marilin (26), de Granadero Baigorria, quien hizo todo el recorrido para mostrar su gratitud con Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás, “porque lo que le pidas, te lo concede”, aseguró, y observó que “este año hubo más gente aunque faltó seguridad, no había presencia policial y las rutas no estaban debidamente cortadas”. Con ella estaba Roxana (30), quien llegó desde El Trébol para “pedir por mi salud, porque estoy medicada, por la de mi mamá a quien le sacaron un riñón hace un año y por la de mi hermana, que fue trasplantada en 1999”.

El arribo. A las 7.07 de la mañana la estatuilla histórica y la peregrina de la Virgen ingresaron al interior del santuario, donde esperaban no menos de 1.500 personas. He aquí otra novedad, ya que antes la imagen era recibida a la intemperie, en el “campito”. Segundos antes, casi como una manifestación mística, el brumoso ambiente se despejó con un viento frío, acaso un anuncio. “Es indudable que está llegando”, se escuchó decir a un sacerdote en una entrada al templo.

Con bombas, papel picado y un Feliz Cumpleaños al unísono, recibieron a María y se congregaron para escuchar las palabras del arzobispo, quien rescató en todo momento el mensaje del Papa, su llamado a la paz en relación al conflicto en Medio Oriente, y su pedido de ayuno y oración.

Mollaghan pidió a la sociedad: “Aprendamos juntos a caminar, a cuidarnos los unos a los otros. La vida cristiana debe ser alegre, gozosa”, y arengó a los presentes a repetir sus palabras, en una entusiasta homilía que concluyó precisamente con una alusión a la Virgen María, quien “concilió la fe y la alegría”, sintetizó.

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