La ley actual de estudiantes secundarios que se encuentra en vigencia en nuestra provincia, fue sancionada el 14 de julio de 1988, pero está desactualizada y prácticamente vacía de contenido. Simplemente autoriza el funcionamiento de estas organizaciones estudiantiles, pero no establece ningún tipo de regulación dejando en manos de los directivos de cada institución el funcionamiento o no de una organización estudiantil. Hay que aclarar que varios diputados se han encargado de presentar algunos documentos para la regulación de los centros de estudiantes secundarios, pero nunca tuvieron la aprobación necesaria por los legisladores. El funcionamiento de estas organizaciones implica de alguna manera la revalorización de los principios democráticos, de la conciencia cívica y del sentido comunitario. Estos espacios fomentan la participación de los jóvenes, siendo una herramienta fundamental para la formación de futuros políticos y dirigentes que deberán manejar las riendas de nuestro país. Es necesario involucrar al joven de hoy en tareas que exijan sacrificio, para lograr el bien común. Sin dudas, el centro de estudiantes es una de las maneras para que los jóvenes encuentren un espacio en donde actuar. Estoy convencido que fomentando los centros de estudiantes secundarios estamos promoviendo los valores democráticos y el pluralismo de ideas, por eso creo que es una gran deuda que necesitamos saldar los santafesinos.































