¿Por qué somos sustituidos? ¿Por la avidez, por las cosas nuevas? ¿Por la juventud y la belleza de otros? ¿Es la vejez el lugar de la torpeza o de experiencias para compartir? ¿Los adultos mayores deben prepararse para el retiro? Estos y otros interrogantes fueron el punto de partida de “La sustituta”, una obra escrita por Fernando Avendaño y Liliana Gioia que, según explicaron, “se nutre del humor y la emoción a través de personajes cotidianos que generan empatía por sus sueños, equívocos o ignorancia”.
El resultado es una comedia dramática que se completa con la actuación de Andrea López Mediza y que cuenta con la dirección de Héctor Ansaldi. Son tres personajes interpretados por Gioia, López Mediza y Avendaño “muy queribles y cercanos, que en sus sueños es donde muestran situaciones ambiguas, absurdas o sutilmente eróticas al estilo de los viejos cabarets”, señalaron. La obra subirá a escena mañana, a las 20, con posterior debate, en el teatro Caras y Caretas (Corrientes 1518).
La idea de la pieza, según recordó Gioia, surgió en 2020, “en plena pandemia, con mucho tiempo para escribir, dar clases por Zoom y pensar en proyectos para salir del dolor. Así decidimos con Fernando escribir «La sustituta». El tema nos venía dando vueltas, porque somos adultos mayores y porque sentimos que es universal el tema de ser sustituidos en el trabajo, el amor, la vida. La ubicamos en una pequeña ciudad de Santa Fe, en un comedor, porque en los pueblos la vida es menos estresante, pero también más limitada para soñar proyectos diferentes a las rutinas que acompañan nuestra existencia”.
“Sabíamos con Fernando que la que viene a sustituir debía ser Andrea López Mediza y la escribimos para ella sintiendo su voz, viendo sus movimientos, sus ansiedades”, señaló Gioia. “También -añadió- sabíamos que debía dirigirla Héctor Ansaldi, por su talentosa búsqueda estética, y que el lugar era Caras y Caretas, teatro-bar que cuenta con escenario principal; escenario dos, que le da altura y profundidad, pasarela y mesas y sillas. Utilizamos todo lo existente y pasamos atendiendo las mesas y dialogando con el público en una interacción que involucra al espectador en la narrativa”.
Los interrogantes que impulsaron la obra, reveló Gioia, impactaron en algunos espectadores que sugirieron a los artistas que se concluya con un debate. “Los textos y las situaciones tienen mucho humor, también hay momentos de profunda emotividad, y al finalizar las dos funciones que hicimos el público nos llamaba para contarnos episodios similares de sus vidas y hablar sobre el final de la obra que deja espacios abiertos y el espectador los completa con sus intuiciones y sentidos”.
Por su parte, Andrea López Mediza apuntó: “«La sustituta» marca un momento especial en mi carrera como actriz, desde el primer día, cuando mi querida maestra Liliana Gioia, me dijo que ese personaje lo habían escrito para mí”.
Avendaño, en tanto, puso el foco sobre la empatía que generan los personajes y sus circunstancias. “Es una obra que nos toca muy de cerca. Mientras la escribíamos con Liliana, repasábamos episodios de nuestras vidas o de algunas personas que conocemos y su relación con el paso del tiempo, las malas decisiones, el recambio generacional. Representarla interpela permanentemente nuestro textos, por las reacciones y comentarios de los espectadores mientras damos vida a nuestros personajes”.
Ansaldi concluyó que “La sustituta” es una obra que le permitió “como director experimentar la permeabilidad del teatro, escénicamente, dándole sentido real a la fantasía, creando situaciones nuevas, generando el ritual de la presencia, única característica insustituible del teatro. Además me permite como actor llevar a cabo los ajustes necesarios para lograr la espontaneidad de un hecho repentino, del cual la Gioia es una gran exponente”.