La retirada del vórtice polar que dejó desde ayer de agobiar a Los Estados Unidos le llegó tarde a Robert Vick, un recluso que se había escapado de la cárcel de Kentucky y que un día más tarde se entregó porque no soportó el intenso frío.

La retirada del vórtice polar que dejó desde ayer de agobiar a Los Estados Unidos le llegó tarde a Robert Vick, un recluso que se había escapado de la cárcel de Kentucky y que un día más tarde se entregó porque no soportó el intenso frío.
El reo se escapó de un penal el domingo pasado y sólo un día después, en el punto álgido de la tormenta de nieve que ha congelado gran parte de América del Norte, el hombre se dirigió a la recepción de un motel y pidió que llamaran a la policía.
La portavoz de la policía de Lexington, Sherelle Roberts, aseguró que Vick le dijo al recepcionista que quería entregarse a la policía para escapar del frío ártico. En el momento en que se entregó, en Lexington hacían unos 27 grados bajo cero y el recluso de 42 años vestía unos vaqueros desgarrados y un suéter color caqui que le habían dado en prisión.
El hombre se había escapado la noche anterior del penal Blackburn Correctional Complex, a unos cinco kilómetros del motel.
Según dijo el recepcionista, el hombre fue muy educado pero estaba alterado y temblaba del frío cuando llamó a su puerta. "Cuando contesté me dijo: «Llama a la policía por mí», y lo miré un poco atontado. Dijo: «Bueno, soy el que se ha escapado de Blackburn»". El empleado dijo que Vick le explicó: "Tengo que entregarme, estoy a punto de morir por congelamiento".
Cuando se escapó, Vick cumplía una condena de seis años por robo, posesión criminal y documentación falsa.


