Estupefacto. No existe otro adjetivo mejor para calificar mi estado luego de leer la carta del jefe de la GUM. ¿Así que el señor Mariano Savia requiere que algún ciudadano con nombre y apellido se presente a denunciar a los trapitos extorsionadores de la zona de los hospitales? ¿Ignora acaso este funcionario al que todos los contribuyentes le pagamos su suculento sueldo mensual, sus prebendas (auto del Estado, gastos de representación y varios etcéteras) que en caso de proceder como él propone, el denunciante quedará irremediablemente identificado y a merced de las represalias de esa verdadera mafia de indeseables? Gratuitamente, le voy a acercar alguna idea para que cumpla su rol sin exponer a ciudadanos indefensos. Designe algún miembro de su equipo y provéale una microcámara con grabación de imagen y sonido. Envíelo a cualquier lugar de operación de los mafiosos (hospitales, tribunales, institutos de diagnóstico en las proximidades de bulevar Oroño) con un vehículo particular sin identificación. Active la cámara al llegar a un lugar de estacionamiento público y al retirarse del mismo. Simultáneamente, y desde otro móvil a distancia filme las escenas con una cámara portátil de uso familiar. Repita esto cuantas veces sea necesario para reunir las pruebas que ahora requiere de un ciudadano común. Luego diríjase a un tribunal en su calidad de funcionario municipal y presente las denuncias del caso poniendo las pruebas de la infamia en manos de un juez. Después renuncie, haciendo constar esta circunstancia en su nota de dimisión.



























