Ginebra. — El secreto bancario suizo parece estar herido de muerte. Por primera vez, un banco local, el gigante UBS, debió entregar datos de sus clientes a un gobierno extranjero, el de Estados Unidos, sin que los afectados puedan resistirse.

Ginebra. — El secreto bancario suizo parece estar herido de muerte. Por primera vez, un banco local, el gigante UBS, debió entregar datos de sus clientes a un gobierno extranjero, el de Estados Unidos, sin que los afectados puedan resistirse.
Estados Unidos consiguió someter no sólo al mayor banco del país, sino a las autoridades de control de finanzas y al gobierno de Berna. El presidente de Suiza, Hans-Rudolf Merz, aseguró que el secreto bancario del país "continúa intacto", tras tomar la decisión sin precedentes de revelar por lo menos 250 cuentas de clientes que cometieron fraude al fisco de Estados Unidos. Imperturbable, Merz informó en conferencia de prensa: "Damas y caballeros, el secreto bancario continúa intacto".
Merz dijo que las autoridades suizas entregaron los archivos de entre 250 y 300 clientes estadounidenses del UBS que habrían cometido fraude impositivo. La transferencia se registró en medio de la noche, en Berna, la capital de Suiza, poco antes de cumplirse el plazo establecido por Estados Unidos, admitió Merz.
17 mil evasores. El UBS, el banco más grande de Suiza, y funcionarios norteamericanos habían estado negociando desde que se denunció el año pasado que el banco ayudó a unos 17.000 estadounidenses a ocultar 20.000 millones de dólares.
Merz, el UBS y los reguladores financieros de Suiza aseguran que la decisión no significa la cancelación del secreto bancario. Además, dicen, que se trata de un pequeño número de documentos vinculados al fraude fiscal, no a la evasión impositiva. Según una ley que fue promulgada hace 75 años, el secreto bancario en Suiza sólo puede ser cancelado si se determina que se ha defraudado de manera deliberada a las autoridades fiscales. Es diferente si una persona no declara todos sus bienes. Esta sutil distinción sólo la hacen Suiza y otros paraísos fiscales. El secreto bancario "protege la privacidad", explicó Merz, "no protege a quienes cometen fraude impositivo".
Más presión. Pero a partir de ahora crecerá la presión internacional sobre la Confederación Helvética para que coopere más, coinciden los comentaristas. El UBS, uno de los más afectados por la crisis en Europa, llevó a Suiza al borde del abismo. Así deben haberlo considerado gobierno y autoridades de control financiero cuando aceptaron dar el paso. Además, en caso de que el UBS no se hubiese declarado dispuesto a pagar una elevada multa y dar el nombre de sus clientes, se habría enfrentado a un proceso que habría dañado mucho su imagen. Eso hubiera arrastrado a la entidad quizás a la quiebra, y al Estado con ella, ya que se comprometió a salvarla. Este es el escenario con el que se encontraron los funcionarios suizos.
Tanto en la Unión Europea como en Estados Unidos la distinción suiza entre fraude y "mera evasión" genera rechazo desde hace años. Suiza basa su diferenciación en la libertad de los ciudadanos, pese a que cada vez resulta difícil no reconocer el mal uso de esa libertad. Y los historiadores consideran un mito que el secreto bancario se haya introducido por motivos humanitarios para proteger de los nazis a las fortunas de los judíos europeos.
"Extorsión" de Washington. Con la presión puesta sobre el UBS, Washington extorsionó a Berna, se comentaba en Suiza. El presidente de la Asociación Bancaria Suiza, Pierre Mirabaud, opinó resignado: "Estados Unidos no siguió el procedimiento". Porque Washington no esperó a que se resolviera un proceso de colaboración introducido en junio, sino que obligó a que se llegara a un acuerdo con el UBS. El banco deberá pagar 780 millones de dólares como multa y compensación y dar a conocer los nombres de clientes. El UBS reconoce además las acusaciones estadounidenses. "Hemos cometido graves errores. Nuestros controles fracasaron en algunas áreas. Algunos de nuestros colaboradores ayudaron a ciudadanos estadounidenses a engañar a su Estado", dijo el presidente del banco, Peter Kurer.
Los esfuerzos por limitar el secreto bancario habían fracasado hasta ahora, en que se exige que se acabe con la diferenciación entre fraude y evasión. Pero en eso se basa precisamente la riqueza suiza. Si hubiese en Suiza sólo secreto bancario, pero no la otra distinción, nada sería tan terrible, porque el secreto bancario equivale a un secreto de profesión que en caso de delito puede ser levantado, como ocurre en casi todo el mundo. Así que Suiza deberá redefinir su secreto bancario, opinan los expertos. De lo contrario, todo cliente de un banco local deberá contar con que sus datos serán proporcionados cuando se pruebe cualquier hecho con trasfondo delictivo, como la evasión de impuestos. Hans Geiger, experto financiero de Zúrich, lo formuló así: "La protección de la esfera privada financiera es importante. La protección de la evasión no lo es más para la plaza financiera suiza". l (DPA y AP)
Mala praxis
El secreto bancario suizo es muy criticado fuera del país al menos desde los años 60, entre otros motivos por el surgimiento de cuentas de dictadores sudamericanos y africanos, y en relación con fortunas incalculables de víctimas del Holocausto nunca devueltas o incluso por la financiación del terrorismo internacional, señalan críticos del modelo helvético.



Por Nicolás Maggi
