Tuve la oportunidad de viajar con mi familia en estas vacaciones a conocer las maravillas naturales del norte de nuestro país. Como en esta época los días son cortos, en viajes largos ya sea al amanecer o al final del día, en algún momento debemos viajar de noche. El estado de la ruta nacional 34 es un poco más que deplorable; pozos abiertos, deformaciones del pavimento, escasa o nula demarcación, animales sueltos, ni siquiera las luces indicadoras de las cabinas de peaje funcionan. Al llegar no están ni rojas ni verdes, no se sabe por qué carril pasar. Si bien en casi 3.000 kilómetros sólo pagué el equivalente a un poco más de 5 dólares creo que las empresas adjudicatarias algo tienen que hacer. Señores de Carreteras Centrales Argentinas SA y señores de Vialnoa SA ustedes son corresponsables de los accidentes y muertes que se produzcan en esa carretera que comparten gigantescos camiones, indefensas familias, carros con tracción a sangre, perros, cabras y pintorescos burros. Los señores gobernadores e intendentes de las ciudades de ese corredor fundamental para el desarrollo del país, que lo recorren buscando votos para las próximas elecciones, son más responsables aún por no exigir a estas empresas que cumplan con sus obligaciones. Por favor, que todos cumplamos con nuestros deberes para poder disfrutar de nuestros derechos.



























