"El gobierno usó mi obra para hacer propaganda, tanto como los medios usan esta información para atacar al gobierno", reflexionó ayer la reconocida artista rosarina Nicola Costantino, tras la polémica generada por su envío a la 55ª Bienal de Venecia, inaugurado el 29 de mayo pasado.
A la propuesta, formada por cuatro instalaciones que reflejan momentos de la vida de Eva Perón, la Cancillería argentina anexó un "espacio informativo institucional" con tres grabaciones de video, tituladas "Vida, Muerte y Resurrección", en las que aparecen imágenes de Néstor y Cristina Kirchner y militantes de La Cámpora.
Instantáneas sobre las que, rápidamente, se posó la mirada de los críticos de arte y los organizadores de la Bienal, quen no tardaron en manifestar sus reparos a la artista y al curador de la obra, Fernando Farina. "Nunca supimos del contenido del espacio y siempre sugerimos que era innecesario", aclaró Costantino.
"Para desligar responsabilidades", ambos decidieron colocar un cartel frente a las pantallas de video en el que adviertieron: "El curador y la artista consideran este espacio innecesario y que puede confundir la interpretación de la obra". Y los dejaron a oscuras.
"Eva argentina. Una metáfora contemporánea" es el nombre de la obra de Costantino . "Apunta a trasmitir sentimientos, emociones, conceptos amplios y múltiples. Intenta desarmar el discurso dogmático de la política, que justamente aparecía en ese espacio institucional y confundía el mensaje sutil de la obra. Después de recibir reiterados cuestionamientos sobre la aparición de imágenes actuales en la historia de Eva, decidí desactivar el lugar apagando los televisores. Así deja de hacer daño a la obra y a todos", explicó.
Tal como planteó la artista, la instalación contiene cuatro escenas. En la primera hay proyecciones panorámicas de videos en los que Costantino hace el papel de Evita en la sala de su casa, en la segunda las imágenes sólo aparecen en dos espejos de su dormitorio y en la tercera la ex primera dama aparece representada mediante una estructura de metal que se desplaza dentro de una habitación, haciendo referencia al arnés supuestamente utilizado por Eva para mantenerse de pie en su última aparición pública.
En la parte final de la obra hay una mesa de acero con una montaña de lágrimas de hielo, que aluden a la tristeza de su muerte. Costantino reconoció que había recibido indicaciones de incorporar un quinto espacio donde se hiciera referencia al legado de Eva, y que incluso creó un proyecto que fue rechazado. No obstante, señaló que no conocía el contenido de las imágenes.
"Creo que el error fue no considerar el contexto, agregar información innecesaria y que resultó irritante a curadores y periodistas internacionales —advirtió—. El gobierno usó mi obra para hacer propaganda, tanto como los medios usan esta información para atacar al gobierno. Están hablando entre ellos de otras cuestiones que no me incumben como artista ni se refieren a mi obra".