El 5 de febrero de 1996 Marcela Iglesias, de seis años, visitó con sus compañeros de colonia de veraneo los bosques de Palermo y cuando jugaba en el Paseo de La Infanta, en avenida del Libertador al 3800, de la Capital Federal, una escultura de unos 270 kilos de hierro −que se exhibía en una explanada al aire libre y al que el público tenía acceso− cayó sobre ella y la mató en el acto.
Otras dos nenas que jugaban con Marcela resultaron heridas de consideración y debieron ser trasladas a un centro asistencial.
Pericias realizadas por especialistas de la Superintendencia Federal de Bomberos de la Policía Federal determinaron que la pesada escultura fue derribada por fuertes vientos que se registraron ese día en la zona y que alcanzaron hasta unos 24 kilómetros por hora.
También demostraron que la caída de la escultura podría haberse evitado si esta hubiese estado debidamente soldada a la base. Por el hecho el escultor que hizo la obra, la dueña de la galería que la exhibía y tres funcionarios comunales fueron procesados por el delito de “homicidio culposo”, caso que quedó a cargo de la jueza Susana Nocetti de Angeleri.
El 15 de diciembre de 2005 la Cámara de Casación resolvió, en fallo dividido, la prescripción de la causa haciendo lugar al dictamen de la jueza del caso.
Inmediatamente, al declararse la prescripción de la causa, los cinco procesados fueron sobreseídos.
Un hecho similar ocurrió en marzo de 2007 cuando una niña de seis años murió aplastada por la estructura de hierro de un mástil, en la zona céntrica de la ciudad bonaerense de Pergamino.
























