Dos renombrados líderes de la barra brava de Newell’s Old Boys están
siendo buscados por la policía acusados de haber amenazado a los dueños de un minimarket del centro
rosarino. Los propietarios del comercio son dos simpatizantes leprosos que dijeron ser opositores a
la actual conducción del club.
La jueza de Instrucción María Luisa Pérez Vara dictó la orden de detención de
Roberto Cristian Pimpi Camino y Marcelo Lalo Latorre, que comandan a los hinchas desde la popular
del Coloso del Parque. Camino está acusado de amenazas calificadas y coactivas. A su vez, Latorre
está imputado de amenazas calificadas.
Los denunciantes son los hermanos Juan Francisco e Ignacio M. Ambos alentaron al
equipo rojinegro desde su adolescencia en los partidos que disputaba en el parque Independencia y
también viajaban a Buenos Aires para presenciar los encuentros que jugaba como visitante. Fue en
esos periplos que conocieron a Pimpi y Lalo. Pero algunos episodios que presenciaron en la tribuna
los desalentaron para continuar concurriendo a la cancha. Esto ocurrió cuando algunos de sus amigos
fueron golpeados por integrantes de la barra. "El otro motivo por el que no fueron más a la cancha
fue cuando apuñalaron a Pimpi" (el año pasado), contó la madre de los muchachos.
Según la mujer, Pimpi yLalo no les perdonaron a los hermanos que hayan dejado de
ir a la cancha y comenzaron las intimidaciones. La primera amenaza ocurrió cuando una hermana de
los comerciantes participó de un acto opositor al presidente de Newell’s que se realizó en
Córdoba y Dorrego. "Cuando mi hija estaba en la marcha recibimos una llamada en la cabina del
minimarket en la que nos dijeron que iban a prenderle fuego al negocio", contó la mujer.
A partir de ese momento, las visitas de Pimpi y Lalo al local fueron frecuentes.
"Ustedes son unos traidores y cagones", debieron escuchar Juan e Ignacio de boca de los visitantes.
A pesar de los aprietes, la mujer resistió los embates de los barras. "Como mis hijos y yo no
podemos ir a la cancha, te pido que te vayas, porque yo me reservo el derecho de admisión como vos
lo hacés en la cancha", le replicó la mujer.
Armados. El último hecho violento ocurrió a la 1 del jueves cuando un hombre se
bajó de un Volkswagen Bora azul. En el vehículo viajaban otras personas. El recién llegado entró al
negocio exhibiendo un revólver en la cintura y quiso comprar una cerveza. Ignacio se negó a
vendérsela a raíz de la prohibición municipal de vender bebidas alcohólicas en horario nocturno.
"Encima de traidor sos cagón", le respondió el cliente.
Los ocupantes del auto comenzaron a merodear por el comercio. Un rato después,
apareció Lalo. "Dame una gaseosa", le pidió Latorre al padre de Juan e Ignacio, mientras le
mostraba un revólver. El hombre se contactó con la policía y un rato después un policía del Comando
Radioeléctrico "enfurecido" por el "maltrato" que dijo haber recibido del muchacho se limitó a
decir que hicieran la denuncia en la comisaría 2ª.