Hace unos meses consulté a un oculista por un problema de visión y me recetó nuevos lentes. Como mi obra social no me reconoce un centavo pagué 100 pesos por los nuevos. Cuando voy a usarlos me encuentro con que no veo nada, totalmente borroso. Vuelvo a consultar y me sostiene que está bien la graduación. Termino consultando a un oculista serio de forma particular y allí descubro que mi problema es de convergencia por tener un ojo más alto que otro. Me da ejercicios ortópticos y problema solucionado. Reclamo al Medicina Ambulatoria SA (Masa), único prestador de mi obra social, y a "Andar", pero todos se lavan las manos y el oculista sigue sosteniendo que los lentes que me costaron 100 pesos y tuve que tirar a la basura, están bien recetados. El 80 por ciento de personas a las que les comento esto, me dicen que les pasó algo similar alguna vez. Ni quiero imaginar con algo más serio que un par de lentes. La medicina es un negocio, y lo más triste es la poca seriedad de muchos médicos en quienes confiamos nuestra salud.


























