
¿Qué hace un afiliado del arte de curar si contrae una enfermedad terminal en plena vida laboral, tiene que dejar de trabajar y no tiene familiares que lo ayuden a pagar sus cuentas? Si la entidad fuera otra, la respuesta sería sencilla, porque la mayoría de las cajas profesionales tienen los resortes aceitados o la humanidad suficiente para que sus afiliados cuando atraviesan una etapa tan desesperante y triste de sus vidas, puedan contar con una asistencia digna que mitigue al menos semejante sufrimiento y angustia. Sin embargo, el arte de curar brilla por el arte de esquivar sus responsabilidades y abrumar a los afiliados y a sus familiares con arduas letanías y trámites que profundizan y prolongan la angustia. Mi madre falleció hace siete meses sin poder comprobar los beneficios de su caja profesional, en lo que respecta a la cobertura por incapacidad. En este caso sus hijos pudimos cubrir sus tratamientos y su "lucro cesante" a lo largo de su enfermedad gracias al esfuerzo y al trabajo de cada uno. Muchos de sus colegas no tienen la misma suerte. Sin embargo nada nos evita el duro peregrinaje en sus pasillos para llegar a recibir la compensación justa que mi madre hubiera merecido por tantos años de aportes, sin chistar y sin atrasos. Por las dudas aclaro que los profesionales de la salud están obligados a aportar a esta caja profesional y no tienen opción de elegir otra. Se supone que el compromiso debería ser proporcional a la obligación, pero después de ocho meses de iniciados los trámites seguimos sin percibir el subsidio correspondiente que a esta altura estará amortizada por la inflación. Arte de Curar: ya es tiempo de poner en ejercicio el arte de prevenir, el arte de mitigar, el arte de reparar, y dejar de practicar el míticamente argentino arte de defraudar. Caja de seguridad social para los profesionales del arte de curar de la provincia de Santa Fe.
Leandro E. A. Forciniti. DNI 17.825.698

