Directo, frontal. César Delgado le abrió las puertas de su hogar a Ovación para hacer un repaso de lo que resultó la vuelta al pago que lo vio crecer y lanzó al profesionalismo. Lo hizo el día después del partidazo que hizo ante Boca, en el que de yapa marcó un gol. El Chelito fue contundente en cada respuesta. No apeló al doble discurso para hacer foco en su rendimiento y hacer eje en otros temas. “Sin dudas necesitaba sentirme bien dentro de una cancha. Quería sentirme nuevamente muy bien, físicamente y mentalmente. Sinceramente lo pude hacer esta vez. Aunque debo reconocer que no me esperaba entrar porque el partido estaba duro, pero la lesión de Marco (Ruben) posibilitó mi ingreso y todo terminó bien por suerte”, afirmó mientras se acomodaba en la cabecera de la mesa.
—¿Cómo te sentiste realmente ayer (domingo)?
—Como hoy (ayer), muy contento. Sea por el triunfo como también por el gol, que se dio después de tanto tiempo. En realidad fue un año duro por las lesiones musculares que tuve. No me sentí al ciento por ciento casi nunca. No estuve como quería y siento que puedo estar. Aunque ayer (domingo) sí me sentí a pleno como quiero y debo para poder estar a la par del equipo. Lo que hice ante Boca me hizo bien para encarar lo que vendrá.
—¿A qué te referís con lo que vendrá, porque el torneo terminó?
—A que no bajaré los brazos y trabajaré el doble para llegar bien a la pretemporada.
—¿Sentiste que era un examen entonces el último partido?
—Como un examen no, pero sí quería entrar y rendir. Todos los días entreno y me exijo para estar a disposición. Lógicamente que cuando las cosas no salen me siento mal porque no vine para sentirme mal. Volví para estar a la par de mis compañeros fundamentalmente. Por eso remarco que lo hecho ante Boca me sirve desde lo personal más que nada. Claro que tampoco estaba esperando un partido así para decir “acá estoy”, sino quería entrar y serle útil al equipo. Y por eso me fui contento y feliz del estadio luego de lo que viví en los minutos que estuve en cancha.
—¿Te dolían los cuestionamientos que hacían algunos hinchas, sobre todo de un sector que está dentro del club?
—Seguro. Cómo no va a doler. Uno siempre quiere dar lo mejor. Sobre todo al equipo que ama.
—¿Dolía más también porque sos hincha?
—Por todo. Soy autoexigente y siempre busco dar lo mejor. Lamentablemente me pasaron cosas que me impidieron rendir como quería. Por eso el dolor. Eso sí, tengo en claro que debo mejorar y también redoblaré los esfuerzos en este tiempo que estaremos libres porque quiero llegar bárbaro a la pretemporada. Quiero rendir y estar al ciento por ciento para el próxima año. Por eso ya tengo una rutina que me dieron los profes.
—¿No te vas de vacaciones?
—Unos días sí. Pero pocos porque por mi cabeza sólo pasa entrenar y llegar bien a enero. Trabajaré en las vacaciones para no sufrir esas lesiones musculares que padecí en este último tiempo. El cuerpo técnico y médico ya me indicaron fortalecer el tren inferior para prevenir, pese a que en mi carrera no tuve muchas lesiones. Con las cosas que me pasaron el único perjudicado soy yo. Y así perjudicaba al equipo porque no podía darle lo que necesitaba o esperaba de uno.
—¿Te pasó que en momentos puntuales te dabas cuenta de que no podías jugar pese al deseo?
—Sí. Desde ese punto de vista sabía cuándo no podía estar. Por eso lo hablaba con el Chacho (Coudet). Cuando sabía que le estaba haciendo mal al equipo iba y lo hablaba con el técnico.
—¿Coincidís con que no todos los jugadores son sinceros en ese sentido porque la mayoría quiere jugar o estar siempre?
—Cada uno actúa como lo siente o parece. En mi caso, sentía que no le hacía bien al club que amo y llevo adentro. Entonces lo hablaba con el Chacho, quien además de ser amigo, entiende al jugador muy bien. También debía hacerlo por una cuestión de respeto al resto de mis compañeros. Por eso hubo partidos que jugué poco o directamente no jugué. Lo único que hacía era ser honesto. Sea con uno mismo como con el cuerpo técnico, plantel y club.
—¿Si estabas en otro club o no eras hincha de Central hubieses actuado con la misma sinceridad?
—Sí. Pero acá lo importante es tener respeto hacia las partes que te nombré antes. Si no estás ciento por ciento hay que decirlo, así el entrenador pone al que realmente está mejor. De mi parte fue así, pese a que por ahí el más perjudicado era yo.
—Eso habla de que no abusabas de tu apellido.
—En ningún momento quise hacerle mal al grupo y al club. Por eso, si sentía que no estaba para lo que pedía el Chacho, prefería decírselo con tiempo así podía poner el fin de semana lo mejor que tenía en el plantel. Es sencillo el tema por más que a veces duela estar afuera. El club tiene que estar por encima de todos. Más cuando sos hincha y querés lo mejor para el grupo.
































