Tenés una madre y un padre que supieron darte educación, sos callado, humilde y buena persona, la fama y el dinero no te marean. En el Barcelona (o con tus amigos en un picado) se nota que te divertís, ganaste todo, tenés amigos y una familia que te quiere. En todo el mundo te reciben de la mejor manera, porque te reconocen como el mejor jugador del mundo, nadie pone en tela de juicio tu habilidad y lo que das jugando al fútbol. Es bueno poder verte y disfrutar con tu creatividad en el Barcelona al igual que la de tus compañeros. Ahora cuando bajás de un avión y pisás suelo argentino me imagino que empieza una pesadilla: "si estás peleado con éste o aquel", "que no rendís en la selección argentina", "que no se ve tu fútbol". Hace poco en Rosario no faltó una agresión que me da vergüenza ajena. "Nadie es profeta en su tierra", diría mi abuela. Pero tené en cuenta esto: si juntás los mejores músicos del mundo y ponés a un sordo como director de orquesta, seguro que los mismos no sabrían qué sinfonía o qué notas tocar. Mi opinión y la de mucha gente que está orgullosa de que seas rosarino y que triunfes a nivel mundial, es que no aflojes que sigas siendo así, disfrutá de lo que hacés, y no prestes atención a las críticas que sólo tratan de opacar tu brillante carrera.



























