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Lucía Puenzo presentó "Wakolda", una película sobre la monstruosidad e impunidad de Mengele

El "ángel de la muerte", Josef Mengele, se evaporó en Argentina con la complicidad de muchas personas que lo protegieron en el país sudamericano. La directora argentina inventa su posible periplo en "Wakolda", la película que estrenó ayer en Cannes.

Miércoles 22 de Mayo de 2013

El "ángel de la muerte", Josef Mengele, se evaporó en Argentina con la complicidad de muchas personas que lo protegieron en el país sudamericano. La directora argentina Lucía Puenzo inventa su posible periplo en "Wakolda", la película que estrenó ayer en el Festival de Cannes.

"Hay tantas historias posibles para contar del nazismo en Argentina, de tantos jerarcas nazis que se evaporaron en nuestro país", afirma en entrevista la directora que lleva a la gran pantalla la novela propia sobre una niña. Un alemán (Alex Brendemuhl) que se presenta bajo el nombre de Helmut Gregor, conoce a una familia argentina en la ruta que lo lleva hacia Bariloche, donde Eva (Natalia Oreiro) y Enzo (Diego Peretti) que viajan con sus tres hijos, se disponen a abrir un hostal a orillas del lago Nahuel Huapi. El extraño personaje queda fascinado por la perfección y la belleza de Lilith (Florencia Bado), la hija de 12 años, que por un problema hormonal tiene estatura demasiado pequeña para su edad. Sin saber de quién se trata, lo reciben como su primer cliente y quedan fascinados por el carisma del médico y sus conocimientos. El médico aplica a la niña un tratamiento con hormona de crecimiento, que finalmente le permite recuperar su estatura normal. Finalmente, los adultos terminan dándose cuenta, aunque demasiado tarde, que se trata de uno de los mayores criminales de la historia. En la vida real, Josef Mengele fue un médico, antropólogo y criminal de guerra nazi, que realizó experimentos con detenidos en el campo de concentración de Auschwitz (Polonia). Puenzo, que investigó a fondo el nazismo para la novela, contó que Mengele llegó a tener una farmacéutica en Argentina y figurar con su nombre verdadero en la guía telefónica (ella conserva una de esas guías). "Vivía en la impunidad, gracias también a una ley de amnistía que permitía a todos los nazis usar sus nombres", explicó la realizadora.

Tras la captura del criminal de guerra nazi Adolf Eichman en 1960, Mengele desaparece y reaparece en Paraguay unos años después. En ese período misterioso, Puenzo quiso saber qué ocurre con Mengele, que siguió realizando experimentos con hormonas de crecimiento con niños y mujeres, también en Paraguay y Brasil. "Nunca dejó de hacer lo que hacía, solamente que se tenía que esconder un poco más y tenía que disimular un poco más su monstruosidad". "Eran tipos que fuera de los campos de concentración eran más peligrosos, porque tenían un envase de hombres y cultos y por eso se camuflaban tanto", agregó. Ese aspecto es precisamente el que mejor trabaja Brendemühl, que ofrece la imagen de un hombre educado y correcto pero con una mirada fría que atemoriza al espectador.

Puenzo cuenta que las comunidades alemanas de preguerra eran muy abiertamente pronazis y estaban muy preparadas para armar una red que hicieran desaparecer a estos hombres en días. "Obviamente, después de la guerra, el nazismo se transformó en algo vergonzoso y políticamente incorrecto y ese es el proceso en el que está inmerso la película", explicó la realizadora, que apostilla además, que la novela es distinta a la película. "El interés de la película es ver cómo un personaje tan amoral, tan capaz de cometer semejantes aberraciones, puede huir de la justicia", señaló Brendemühl. Las cadenas de complicidades de los civiles hace eco con otros periodos de complicidades de civiles, agrega Puenzo en referencia a la última dictadura argentina. Es por ello, agrega, que es importante que no haya impunidad en casos como el del dictador Jorge Rafael Videla, que acabó sus días en prisión. La directora relata que el día de su muerte, el 17 de mayo, recibió un SMS del hijo de 14 años de su marido. Ese mensaje pone de relieve la importancia "de que estos hombres mueran pagando por sus culpas". "No es casual que un niño de 14 años le esté dando valor y mande un mensaje", agregó la hija de Luis Puenzo, quien conquistó el primer Oscar para argentina con un drama sobre la dictadura, "La historia oficial".

"La esencia de su ideología consistía en aspirar a la perfección biológica y a destruir todo aquello que podía alejarlo de ella", comentó Puenzo. "Esa visión biomédica se situaba en el corazón del movimiento nazi, independientemente del contexto de la guerra", agregó. Después de la Segunda Guerra Mundial, Mengele logró escapar hacia América del Sur y vivió con distintas identidades en Argentina y Brasil, donde murió ahogado en el mar en 1979, sin jamás haber sido juzgado. Su paso por Bariloche es una de las etapas más misteriosas de su vida. Puenzo explicó que la redacción del guión de la película, adaptado de la novela homónima que se acaba de editar, le llevó casi un año.

Antes de comenzar la proyección, el director artístico del certamen, Thierry Frémaux, habló de la muerte de Videla y la platea lo interrumpió con un fuerte aplauso. "Wakolda", sin embargo, fue recibida con un discreto aplauso. Se trata de la tercera película de la escritora argentina, que debutó en Cannes con "XXY" en 2007 y se hizo entonces con el premio de la crítica. Ahora concurre en la sección "Una Cierta Mirada", la segunda en importancia dentro del prestigioso certamen francés.Puenzo incursionó primero en la novela y publicó "Nueve minutos", "La maldición de Jacinta Pichimahuida" y "La furia de la langosta", antes de dirigir su primer filme de ficción "XXY" en 2007, con Ricardo Darín y "El niño pez", en 2009.

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