Procedo de una familia que cuando llegan los impuestos, tasas o servicios corre (literalmente) a pagarlos. Dicha costumbre la continué al casarme, puesto que mi esposo provenía de una familia con idénticas costumbres. Nos inculcaron la responsabilidad ciudadana de pagar en término los impuestos para que el Estado pueda hacer frente a los gastos públicos para satisfacer las necesidades del pueblo. Hoy, a los 58 años, puedo decir que todo esto no fue en vano ya que con un hecho insignificante para algunos la Municipalidad de Rosario respondió a una necesidad real e individual de un vecino de manera rápida y eficaz. Hace unos días se produjo un pozo en la vereda de mi casa bastante profundo y riesgoso, ya que pasan a diario muchos niños provenientes de la escuela que está a escasos metros. Llamé al CMD Oeste y con mucha amabilidad me fueron guiando hasta llegar a la sección Arquitectura. Allí, un funcionario me dijo que al día siguiente solucionarían el problema. Enorme fue mi sorpresa cuando por la mañana temprano llegó una cuadrilla de operarios, quedando dos de ellos (padre e hijo) tapando en pocas horas el pozo y dejando la vereda impecable. Dichas personas pertenecen a una de las cooperativas de trabajo llamada "El Gauchito Gil", cuyo presidente, Jorge Silva, supervisó con mucho cuidado el trabajo realizado. Sin banderías políticas narro todo esto porque también hay que resaltar las buenas obras de nuestra ciudad. Gracias Arquitectura de la Municipalidad de Rosario y por supuesto también a la cooperativa "El Gauchito Gil"






























