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Los factores culturales inciden más que los genéticos en la obesidad

El gusto de la gente por la comida chatarra y las gaseosas es una de las causas de la epidemia. Lo afirmaron especialistas en nutrición reunidos en un congreso latinoamericano en México.  

Domingo 08 de Septiembre de 2013

Expertos en nutrición afirmaron que los factores geográficos y culturales inciden más en las conductas alimentarias que el factor genético, y recomendaron, para luchar contra la obesidad, adoptar modelos de persuasión más que en centrarse sólo en prohibir alimentos, durante un congreso latinoamericano sobre alimentación.

Ayer terminó el "Simposio de cambio de hábitos" en México, un país que junto a su vecino Estados Unidos padece una "epidemia de obesidad". El 33 por ciento de su población tiene sobrepeso frente a un 31 por ciento de los habitantes de EEUU.

Ambos Estados aplican políticas de prevención y tratamiento pero las personas con exceso de peso siguen en aumento, situación que las obliga a reconocer el fracaso y debatir nuevas medidas.

La comida chatarra y el impresionante consumo de las bebidas cola son grandes causantes de la epidemia.

Los niños obesos se cuentan de a miles en México; centenares de ellos ya fueron sometidos al by-pass gástrico financiado por el Estado.

Los expertos en nutrición, epidemiología y políticas públicas, provenientes de 14 países, coincidieron que los cambios de conductas deben lograrse a través de información, tácticas de convencimiento, autoconocimiento y la motivación que lleva a la acción, más que en iniciativas prohibitivas o restrictivas para limitar el consumo de hamburguesas, golosinas, papas fritas y gaseosas.

Lo dijeron en una capital (el Distrito Federal) donde en los últimos meses una serie de anuncios exhibidos en autobuses y en las principales avenidas mostraban 12 cucharadas de azúcar junto a una botella de 600 mililitros de gaseosa. "¿Te comerías 12 cucharadas de azúcar? ¿Por qué tomas refresco?", preguntaban los avisos que se veían en gigantografías y carteles.

El encuentro científico congrega cada año a especialistas de toda Latinoamérica, Estados Unidos y el Caribe interesados en encontrar soluciones a los problemas de salud pública relacionados con la obesidad.

Adam Drewnowski, de la Universidad de Washington, señaló que el lugar donde uno vive es determinante para evaluar la calidad del consumo alimentario, al afirmar que "la conducta alimentaria es difícil de cambiar, porque va de la mano con la cultura".

Coincidió con él la investigadora Sara Elena Pérez-Gil, quien además mencionó que "la transformación hacia un estilo de vida saludable puede lograrse a través de la seducción y el uso de mensajes positivos y repetidos, más que a través de prohibiciones o restricciones. Podemos enseñar a los pacientes a comer de una manera correcta", dijo.

Por su parte Antonio López Espinoza, de la Universidad de Guadalajara, aseguró que "la evidencia científica demuestra que si no se logran crear dinámicas multidisciplinarias, de nutricionistas junto a psicólogos o sociólogos, difícilmente pueda verse un impacto en un cambio de hábitos alimentarios".

Abrirse. Los más de 200 profesionales participantes concluyeron en que es indispensable terminar con el "egoísmo profesional" que ha generado una visión sesgada del problema, pues cada especialidad ha buscado —sin éxito— ser la vanguardia en la propuesta de soluciones.

"Este es un problema que cada profesional involucrado con la alimentación debe abordar con disposición de aportar lo mejor de su área de especialización, buscando construir una visión inter, trans y multidisciplinaria que integre todas las aristas posibles", comentó el doctor Arturo Torres, presidente del comité científico.

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