Caracas.— El "comandante" Hugo Chávez dio la orden y hay que obedecer como
disciplinados "soldados revolucionarios". La misión: derrotar la abstención buscando los votos
hombre a hombre, casa por casa, hasta asegurarse la victoria final en el referendo del domingo.
Así, las "patrullas socialistas" se alistan para la batalla del 15 de febrero, cuando los
venezolanos votarán una enmienda constitucional que permitiría al presidente postularse a las
elecciones de 2012 y, quizás, más allá.
Con su remera roja de consignas revolucionarias y volantes de propaganda, Livia
Pérez sube el cerro zigzagueando entre la basura, predicando a sus vecinos las bondades del proceso
chavista, que asegura ha dado como nunca bienestar a los más pobres.
"Para el 15 la estrategia es movilización: salir, buscar, bajar a los votantes,
revisar quién votó o no. Por eso estaremos en los centros de votación desde las 3 de la mañana,
haciendo el control, chequeo, cada uno en su trinchera vigilante", explicó esta activista de 54
años.
"Estrategia científica". Chávez, que en 2007 no logró la aprobación de una
amplia reforma a la Carta Magna que incluía la "reelección ilimitada" del presidente, ha insistido
en la necesidad de derrotar la abstención en sus propias filas con una "táctica y una estrategia
científica, y no por voluntarismo".
Su aceitada maquinaria política, aglutinada en el Partido Socialista Unido de
Venezuela (PSUV) —que él mismo ordenó crear y preside—, pretende ir a la caza de los
votos que cree seguros y también ganarse a los indecisos.
Así parece que se hará en las barriadas de la populosa parroquia San Agustín, en
el oeste de Caracas. Allí el gobierno de Chávez construyó viviendas, centros médicos y escuelas,
aunque el lugar también padece graves problemas, como altos niveles de inseguridad y cortes del
servicio de agua.
"No ha habido aquí en Venezuela un presidente que trabaje como mi presidente,
que se acuerda de los pobres, de los necesitados, de la educación, de la alimentación, de la salud.
El 15 de febrero vamos por el «sí»", afirmó Irma Rosa de Ortega, una ama de casa de 38 años.
El chavismo asegura que hay que desmontar la "campaña mediática de guerra
sucia", con la que la oposición trata de vender como una "reelección indefinida" del mandatario una
propuesta que sólo abre la puerta a que todos los aspirantes a cargos de elección popular puedan
postularse tantas veces como quieran.
Amenazas de caos. Los patrulleros explican en sus recorridos que si la enmienda
es rechazada, "los oligarcas" podrían activar un referendo revocatorio contra Chávez, podría
desatarse una guerra de desgaste para volver ingobernable al país y podrían reinstalarse los
intentos de golpe de Estado y sabotaje económico.
No hacen más que repetir el discurso de Chávez, quien advierte que si gana el
"no" el país irá a una guerra, y que si las viejas élites políticas regresan al poder le quitarán a
los pobres las "misiones", los programas sociales que son la base de su alta popularidad.
Sus adversarios claman que tras una década en el poder, Chávez quiere
eternizarse en el cargo. El responde que para consolidar su "revolución socialista" necesita al
menos 10 años más: cuatro que le restan del actual período más los seis del próximo.
Aunque las principales encuestas dan una leve ventaja al "sí", analistas
sostienen que el alto número de indecisos y la imposibilidad de proyectar la movilización el día de
la votación hacen difícil pronosticar un ganador.
Además, pese a la tarea de los patrulleros y a las frecuentes explicaciones de
Chávez, algunos no saben aún qué se decide. "Yo no sé qué es esa vaina de la enmienda, pero Chávez
sí que va", dijo un joven al ser abordado por una patrullera. Luego admitió que ni siquiera puede
votar porque no está inscripto.