Mucho se habla de la TV basura, de los programas llenos de contenido vacío, suena raro pero es real. Cuando encendemos el aparato tenemos un panel de opciones, lo que nos permite elegir si tomamos contenidos carentes de tenor educacional o lo contrario. Tratemos de descartar lo que no sirve y optar por programas que contengan elementos que al asimilarlos nos lleguen a instruir, no importa la edad o sexo. Si el contenido es bueno habremos agregado algo bueno más a nuestra mente. En la escuela se nota que la mente de los chicos adolescentes sobre todo está abarrotada de información, la que muchas veces no saben plasmar a la hora de encontrarse con el papel, y tampoco saben hacerlo de manera oral, tienen oraciones escuetas y no saben expresar con claridad, todo se relaciona. Creo que la cabeza no puede procesar tanto si lo que vemos y oímos confuso y con doble mensaje. Se acuestan perturbados y están somnolientos cuando llegan a clases. Recuerdo que en una capacitación docente se planteó que los chicos pueden hacer muchas cosas al mismo tiempo como atender el celular, jugar, escuchar música, pero cuando entran al aula y están solos frente al pizarrón y la hoja, se anula su pensamiento, se aburren y no encuentran sentido a lo curricular, paradójico es pensando en todas las herramientas educativas que tenemos. Concluyo apelando a que la familia sea el motor de las estimulaciones, así tendremos jóvenes más tranquilos, con pensamientos claros y productivos, los que les permitirán tener mayor claridad a la hora de jugar o estudiar.




























