El 6 de diciembre pasado envié una carta a este diario titulada "Amigos de lo ajeno", sobre el destino de las flores que mi esposa había plantado en octubre en vísperas del Día de la Madre en el cantero frente al Banco Nación en la intersección de las peatonales. Dicha nota fue "la destacada" unos días después. Este domingo 6 de marzo, viendo que no quedaba siquiera una de las flores, mi esposa decidió dar a los rosarinos otra oportunidad y volvió a replantar el cantero. Esta vez, en vez de plantas con flores, que pudiesen tentar a los vándalos y amigos de lo ajeno, se plantaron bulbos que no florearán hasta la primavera y que esperamos los rosarinos les den una oportunidad de hacerlo al menos una vez. Parte del problema que no permite que las plantas en este cantero prosperen es el hecho de que se usa como asiento, y al ser angosta la pared las personas terminan sentándose sobre ellas, dejando también los restos de sus comidas rápidas, botellas. Pensamos que la Municipalidad debería ocuparse de mantener este cantero propiamente, que repare las placas de granito e instale rejas de protección cercando el cantero para protegerlo; después de todo los mástiles llevan nuestra Bandera y deberían de ser tratados con respeto.































