En el Día de la Mujer, a pesar de ser leyenda, caben algunas palabras sobre la importancia de ésta en la cultura homérica. Culto que corresponde a las cortesanas de todas la edades caballerescas, donde no aparece sólo como objeto de solicitud erótica del hombre, sino como la constante posesión social y jurídica del hogar. La mujer de la antigua Grecia era atendida y honrada como madre de los hijos legítimos, símbolo de una estirpe orgullosa por ser la progenitora de una generación ilustre, mantenida y custodiada bajo las más altas costumbres y tradiciones. Resulta esta evocación interesante también para los amantes de la epopeya homérica, dramática y concentrada, siempre intuitiva y representativa atada constantemente mediante rasgos ceñidos y precisos. La más interesante y famosa de estas tragedias es la que mueve a Helena a abandonar a su marido y su casa para huir con París. Infortunio que desencadenó la destrucción de Troya VII, arrasada en el año 1200 antes de nuestra era. por las fuerzas de Menelao. De estas ruinas aún se conservan los antiguos muros. Otra de ellas, Penélope, la esposa de Ulises, quien hasta que su marido permaneció embrujado en la isla de Itaca, tejía y destejía el sudario de su suegro, Alertes. Ariadna, la del famoso ovillo de hilo que le diera a su amante Teseo para que no se perdiera en el laberinto de Creta cuando éste fue a matar al Minotauro. Y así en la leyenda, entre otras heroínas, llegamos hasta Electra, quien expresó su odio y rencor profundo contra su madre, Clitemnestra que mató a su padre y se fue a vivir con su amante Egisto. Leyendas o historias de la mujer en la tragedia griega son tradicionales temas no resueltos por la filología clásica de la cual quedan muchos puntos oscuros no aclarados aún.































