La masa de aire ártico que batió récords de bajas temperaturas en la región central de Estados Unidos se desplazaba hacia el este obligando a cancelar miles de vuelos y llenando los refugios para personas sin hogar.

La masa de aire ártico que batió récords de bajas temperaturas en la región central de Estados Unidos se desplazaba hacia el este obligando a cancelar miles de vuelos y llenando los refugios para personas sin hogar.
Al menos ocho personas murieron debido a la ola de frío, incluido un hombre de 48 años en Chicago que sufrió un paro cardíaco mientras limpiaba nieve y una anciana hallada frente a su casa en Indianápolis.
El Central Park de Nueva York tuvo una temperatura récord de 16 grados cero, pero con vientos de 51 kilómetros por hora las condiciones parecían mucho más frías.
Las autoridades han puesto a cerca de la mitad del territorio estadounidense bajo alerta por las bajas temperaturas en momentos en que las condiciones climáticas impiden el normal desarrollo de los viajes por tierra, aire y en tren.
Se esperaba que las temperaturas fueran entre 14 y 19 grados por debajo de lo normal en la zona central y el sudeste del país, dijeron autoridades.
La agencia que supervisa el servicio eléctrico en estas zonas dijo que los proveedores estaban teniendo problemas para cumplir con la demanda debido a que el frío obligó al cierre de plantas.
Las empresas petroleras también se vieron afectadas. Marathon Petroleum y Exxon Mobil sufrieron paralización de las actividades por el frío.
Los refugios de indigentes y edificios públicos cobijaron a personas que se congelaban.
Rutas. En tanto, los viajeros enfrentaron ayer carreteras congeladas o clausuradas. El frío obligó a cancelar cerca de 2.380 vuelos y retrasar otros 2.912.
En Washington y Nueva York, los refugios para personas sin hogar y los edificios públicos también estaban recibiendo a personas que se estaban congelando por el frío que produjo las más bajas temperaturas en dos décadas.
"Mis manos eran como dos cubos de hielo; las puse en el agua caliente", dijo Mike Smith, de 48 años, un hombre sin hogar refugiado en el vestíbulo de la Biblioteca Martin Luther King Jr. de Washington.


