Me llegó la factura de gas, modificando la primera de $572. Y con grandes letras en rojo, me expresan, sin decirlo, que me "ponga feliz", pues he sido seleccionado por el Estado en el subsidio del gas, y que dicha felicidad aumentará, por no vivir en Rio de Janeiro, Uruguay, o Chile, donde esa factura sería de $ 7.200, $ 1795, $ 2.934 respectivamente, y que llegaré al paroxismo de la felicidad, pues el destino previó mi suministro de gas por redes, y no por garrafa, en cuyo caso sería de $ 1.100. Tendré que pedir disculpas al matrimonio gobernante, por pensar mal de ellos, cuando sus gobiernos subvencionaron a petroleras y funcionarios, cuando se quedaron sin fondos y para no afligirnos, en forma silenciosa aplicaron siderales y selectivos aumentos, pues se les pasó hacerlo en forma gradual en el tiempo, cuando no se hicieron exploraciones para aumentar la producción, cuando no se instalaron nuevas redes de distribución ni se alivió el costo de las garrafas. Me considero un privilegiado, me subvencionan el gas y veo fútbol gratis.


























