Es difícil agregar algo a la crónica, estremecedora, que escribió Marcelo Scalona, en La Capital, "Fabricio Simeoni, en el cielo de los rengos" 29/10/13). Allí Scalona recuerda la pregunta de Roberto Fontanarrosa: "¿Ese chico está siempre contento?". Y quizás sea eso lo que más llamaba la atención de Fabricio, que se lo veía bien, contento, optimista, pese a sus extremas limitaciones físicas, de las que uno se olvidaba enseguida, cuando hablaba con él. La idea de que la calle de "La Parrillita" lleve su nombre será una de las muchas formas de recordarlo y de honrarlo. Cuando se murió Tom Jobin, hace años, le pusieron su nombre a la avenida costanera de Río de Janeiro y el intendente dijo que no podía cambiarle el nombre al océano Atlántico, porque también lo hubiera hecho. Pues bien, esa avenida y ese océano son, serán la calle Poeta Simeoni. Es difícil, decía al principio, sumar algo a esa crónica publicada en este diario, a excepción de que lo escriba el propio Fabricio. La que sigue es una carta enviada hace algunos años a su amigo Pablo Javkin, quien estaba internado en terapia intensiva en un sanatorio del sur del país, luego de un grave accidente: "Querido Pablito: ¿que las veredas están poceadas? Ya lo sé. ¿Que los boxes están lejos? También. ¿Que Luna tiene escaleras? Me lo dijeron. ¿Que soy egoísta por naturaleza? Figura en mis genes. ¿Que tengo una silla de repuesto? Es verdad. ¿Que también somos lo que hemos perdido? Vi "Amores Perros" siete veces, lo que todavía no vi, es el siete. Ahora pensaba, en función de todas estas afirmaciones retóricas, en la forma de ir constituyendo, diagramando, diseñando el circuito... Porque te aviso, te prestaré una de mis dos sillas para los meses de tu rehabilitación y haremos carreritas por las veredas de Luna, Marte, Miércoles y Neptuno. Durante tu periodo de recuperación romperemos los tobillos de las nenitas histéricas, esas que deambulan por la bajada de Tucumán susurrando los resquicios de la noche enlodada. Te aviso, yo cambiaré neumáticos en Madame Mary, vos... no sé. Mi escudería es eficaz, apta y bastante precoz, la tuya... no sé. Mi copiloto será Alan Marce Prostcalona, el tuyo... no sé. Mi mejor lubricante será el Fernet y espero que el tuyo también. Bueno, amigo, hermano... lo mejor a la distancia, no jodas mucho a esa gente buena de los valles de la sidra, más vale venite acá, a jodernos a nosotros dale... vení... pegá la vuelta... abrazo. Fabricio". Para qué más. A esta carta extraordinaria de Fabricio, no se le puede agregar nada, ni la emoción le puede agregar algo más.
El criminal en la Argentina actual
El criminal de hoy, el que no sólo hurta o roba con violencia y hasta asesina por diversión, es esencialmente un hombre lábil, con falta de inhibición, inconstancia e imprevisión, abandonado a impresiones del momento, con ausencia de reflexión sobre las consecuencias que derivan de sus actos; además, la falta de voluntad que manifiesta la sociedad para la defensa de sus normas que hacen a la convivencia, agravan las tendencias lábiles de las personalidades criminales. En una sociedad donde la violación de las leyes y de la ética no tiene sector social definido, sino que abarca todos, y en donde no abundan los ejemplos buenos de las personalidades referentes, sino que los hay, pero malos y perversos, los individuos se abandonan en el crimen casi con naturalidad. Todo se permite, ¿por qué detenerse?, esa es la causa de la impunidad que va en el escalamiento desde el hurto al asesinato. La tendencia a la labilidad, natural en las personalidades criminales, va alentada por el hecho evidente de que la sociedad no deja traslucir el castigo de sus actos como próximo, duro y cierto, y si esto no se revierte terminaremos viviendo como nos mostraban aquellas viejas películas del lejano oeste en donde la muerte e inseguridad eran moneda corriente, en donde sólo sobrevivía el más fuerte, aunque éste no haya sido el más bueno. El criminal de hoy está caracterizado por la agresividad salvaje de sus actos y en la indiferencia afectiva y absoluta de sus consecuencias. Esta agresividad se halla exacerbada por las frustraciones que nacen de un modo de vida artificial, plagada de necesidades ficticias y secundarias que la sociedad nos hace ver como "imprescindibles y necesarias para la vida". Pienso que es erróneo creer que estos arranques agresivos desaparecen ante la tolerancia, como lo demuestra el hecho de que muchos que delinquen son apresados e inmediatamente puestos en libertad; así la agresividad de los criminales es un comportamiento de exploración que busca medir los límites de la tolerancia en la sociedad. Faltando la reacción del medio social, la agresividad exploradora, lejos de desaparecer, se intensifica. En mi opinión, aunque entiendo que muchos discreparán con ella, la existencia de sólidas normas sociales, con su correlato de duras sanciones por su no cumplimiento, podrá hacer que la agresividad cada vez mayor de la delincuencia, se reduzca.
"Llegará a 20 muertes cada 100 mil habitantes. En 2012 fue 15. Desde 2010 los asesinatos en el departamento casi se duplicaron. "Así comenzaba una crónica de La Capital del 4 de moviembre pasado. Pasaron las elecciones y Rosario es una ciudad que para la mirada de muchos se resume a números, a estadísticas, como por ejemplo, superar ampliamente los 200 crímenes, que ya son récord con respecto a años anteriores e incluso en comparación con índices de otras ciudades del país. Lo peor que le puede pasar a una sociedad es perder la capacidad de asombro. Y esto es lo que se está viviendo hoy por hoy, en la sociedad toda. La mayoría de los habitantes hemos sufrido las consecuencias de la inseguridad y la violencia, personalmente o en nuestro entorno. Y seguimos como si nada, quizás hasta con desesperanza al pensar que difícilmente la situación tienda a mejorar. Allá por el 83, el pueblo argentino festejaba la vuelta a la democracia, ese sueño que era un anhelo se hacía realidad; tres décadas más tarde, la historia es diferente. Y la verdad poco importa la bandera política que uno u otro pueda defender, lo cierto es que ningún político ha sido lo suficientemente "inteligente" para lograr hacer una campaña ininterrumpida, es decir, trabajar y demostrar su desempeño siempre, y no sólo aparecer en vísperas de comicios. Es más, creo que muchos ciudadanos, votan por descarte y de no ser elecciones de carácter obligatorio, un gran porcentaje de ellos no asistiría. Esto no significa que sea correcto, simplemente que entusiasma muy poco ver que nadie haga algo concreto por lo que ya no es una sensación de inseguridad.Movilizaciones, paros, escraches, marchas y distintas manifestaciones para pedir por justicia, seguridad, entre otros reclamos, no han sido efectivas para despertar a los legisladores, al Poder Judicial, como tampoco al Poder Ejecutivo, tanto municipal, provincial y nacional. El reclamo se resume a algo tan simple como tener una vida digna. Sin tener que mendigar nada, logrando progresar con el fruto del trabajo, y sin tener que ser manipulados por los dirigentes de turno. La manipulación no es una buena herramienta para concretar algo y el dejarse manipular tampoco. Es por eso que hoy puede verse a chicos consumiendo drogas en las calles, leer noticias desalentadoras en los diarios e inclusive informes periodísticos con quioscos de drogas televisando la venta de estupefacientes. Y todo sigue igual, la pregunta es: ¿hasta cuándo?
¿Teléfonos de adorno?
No, mi aparato telefónico no tiene la antigüedad que amerita la posibilidad de que se transforme ya en un elemento de colección. Es bastante moderno. Pero me apena que lo tenga como adorno. Si me dan ganas de sacarlo a la vereda, apoyarlo en una pequeña mesa con un cartel que diga: "Quedan todos invitados al brindis con agua - simbólico- por el cumpleaños de un período de cincuenta días que no funciona. Desde ya, invito algún medio para que trascienda las fronteras del barrio". No me queda otro remedio que tomarlo en solfa. Hubo un cambio de administración para que el servicio no cambie. Soy una persona mayor, vivo sola con una jubilación grotesca que no me permite tener un móvil con costo de servicio elevado, difícil de manejar para mí. Quiero comunicarme con mis familiares y ellos conmigo. Merced a la buena voluntad de algunos vecinos, puedo hacerlo, pero cuando llega la noche, ¿quién sale a la puerta? No creo que sea necesario ir hasta la calle Rioja al 1400, pero si Telecom me pide que lo haga de rodillas, lo tendré que hacer. Le he pedido al Señor un milagro, pero creo que él no atiende nimiedades. Por si se apiadan, mi número telefónico es 0341 4547768, de Perdriel 1095. Rosario. No es difícil llegar no se necesita carta marina.
Carta a Miguel Russo
Con todo respeto me dirijo a usted, señor Miguel Russo, técnico de mi querido Rosario Central. Me parece que ha llegado el momento de sugerirle que abandone su puesto de trabajo y permita que sangre y mentalidades nuevas se hagan cargo de nuestro primer equipo. Y le voy a fundamentar mi solicitud. 1) Nuestro club es tan grande que no se lo puede conducir caprichosamente. Usted ha demostrado, lamentablemente, que de caprichoso tiene mucho. Caprichoso con el Chino Luna, con Lagos, con Encina, con Pepino, entre otros caprichos. 2) Según mi buen saber y entender, el técnico, además de parar el equipo en la cancha de la mejor manera en función de los jugadores con que cuenta, debe hacer docencia para que estos jugadores vayan mejorando individual y colectivamente. Usted no ha logrado mejorar ningún rendimiento individual ni tampoco solucionar problemas colectivos, como por ejemplo la línea de cuatro. 3) Usted y el presidente dejaron ir a Mozzo, después de un año y medio de bancarle su lesión sin jugar, y hoy vemos que no tenemos quién le dé una mano a Neri Domínguez en el medio campo. 4) Usted ha defenestrado a Becker, y hoy resulta que sólo jugamos al pelotazo. 5) Y hablando de pelotazos, usted no se dio cuenta que entre Pepino y Donatti le dan al arquero contario no menos de 30 pelotas y otro tanto a los defensores contrarios. 6) Usted se ha olvidado que siempre hay que intentar jugar la pelota a ras del piso. 7) Usted se ha olvidado que la triangulación es el único mecanismo que existe tanto para cuidar la pelota como para intentar llegar al área adversaria con posibilidades de entregarla "redonda" a los delanteros. 8) Usted también miente cuando predica el 4-3-3. El Chino Luna se encuentra más solo que Adán el Día de la Madre. Señor Russo, podría seguir marcándole sus olvidos técnicos, pero prefiero terminar esta carta señalándole que Rosario Central es tan grande que no admitiremos posturas despóticas y caprichosas de nadie que tenga responsabilidades dentro de la institución. Hace mucho tiempo que en nuestra entidad reina la anarquía y el descontrol. Hace mucho tiempo que la metástasis de la delincuencia se extendió a todo el organismo canalla. Tenemos la esperanza de terminar, en las próximas elecciones con los dirigentes incapaces y aventureros. Tenemos la esperanza de volver a abrir nuestro club a la familia centralista. Por todo esto señor Russo, le ruego dé un paso al costado y nos quedaremos con la imagen de aquel triunfante técnico que revoleó su saco marrón en una tarde inolvidable de 1997.
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