La semana pasada llamé por teléfono a un remisero y viejo amigo. Oh, sorpresa. Me atendió el padre y me dijo: "Marcelo se mudó, se fue a vivir al Uruguay". Le dije cómo puede ser si aquí tenía dos trabajos y estaba muy contento de cómo le estaba yendo. Es allí donde el padre me manifestó que la decisión la tomó a raíz de que a su nuera la habían asaltado en un supermercado chino, y que por la violencia desatada por los delincuentes ella había quedado muy traumada. No es la primera vez que me entero de casos como los de mi amigo. Gente que decide irse, o al contrario, argentinos que alguna vez emigraron y hoy desean retornar, pero enterados de la gran inseguridad que atraviesa nuestro bendito país prefiere esperar un poco más para ver si la situación cambia. Yo me pregunto: ¿cambiará algún día? Una vez un ministro manifestó que lo que había en la Argentina era tan sólo sensación de inseguridad. Me parece que es algo más que sólo sensación.































