La Estación Permanente de GPS de la Facultad de Ingeniería integra una red internacional que realiza mediciones concretas utilizando nuevas tecnologías “Rosario también debe haber sentido el sacudón y desplazado de lugar durante el terremoto sanjuanino de Caucete, el 23 de noviembre de 1977, pero antes no había forma de medirlo. Lo nuevo que podemos aportar es una medición muy precisa del monto de un movimiento, en qué momento se produjo, su duración y en qué zonas repercutió”, dijo el ingeniero geógrafo Aldo Mangiaterra, de la estación de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).
El 27 de febrero último, en el departamento de geotopo- cartografía se detectó el desplazamiento de Rosario unos 4,3 centímetros hacia el oeste a raíz del sismo de 8,8 grados en la escala de Richter que se produjo ese día, con epicentro cerca de la ciudad chilena de Concepción.
“No somos sismólogos, el análisis que hacemos y aportamos es la medición muy precisa de que monto fue el movimiento y en qué momento o duración tiene, y como repercute en distintas zonas y regiones”, explica Gustavo Noguera, investigador miembro del grupo que trabaja en una oficina del tercer piso del edificio universitario de Pellegrini al 200.
“Desde la geodesia se aporta medición a partir de un conjunto de satélites que transmiten señales que permiten deducir distancias”, indica. La estación está compuesta por un receptor GPS geodésico, capaz de rastrear la totalidad de las señales emitidas por los satélites de posicionamiento, más un sistema informático para administrar esta información. Las observaciones recolectadas por el receptor son almacenadas en forma de archivos de datos, los que luego son publicados con la característica de servicio público. Esos datos son publicados en la página web de la Estación: www.fceia.unr.edu.ar/gps.
“Semanalmente desde Mendoza se calcula una región y desde Brasil otra región. Esos datos son remitidos a Alemania, donde funciona el centro de cálculo internacional que comparan los parciales para obtener las coordenadas de cada una de las estaciones, que se modifica constantemente porque la corteza terrestre no es algo rígido. “Existe un movimiento permanente, muy suave”, relata Mangiaterra. “Desde 2004 al 2009, hubo un desplazamiento de 4 centímetros al norte, lo que significa un corrimiento de un centímetro anual”. Y agrega Noguera: “El territorio argentino se ensanchó un poco, caminando de aquí a Mendoza se deberían hallar las grietas. La teoría de la deriva de los continentes se sabía de antes, pero ahora se puede cuantificar”.



























