Cansado de tantas vueltas me decidí a escribir estas líneas. Es una falta de respeto y consideración lo que vivimos los habitantes de la ciudad de Rosario que no se domicilian en el centro. En la era de las comunicaciones, a mí y a muchos de mis vecinos se nos hace imposible tener acceso a internet. Pensarán que es una frivolidad, pero realmente es enfermante todas las cosas que hay que hacer para tener este servicio, que prácticamente nos está prohibido en la zona sur. Desde el 17 de noviembre estoy intentando que se digitalice la línea, o por lo menos que se desbloquee el chip del internet móvil que ellos mismos me ofrecieron por vía telefónica, pero no hay caso. A pesar de trabajar mucho, dedico el resto de mi día en llamar para reclamar y me pasean por todas las áreas de Arnet-Telecom, y todas las oficinas habidas y por haber para que nadie me dé una respuesta. Pero ustedes se preguntarán por qué no busco otro servidor. Lo que sucede es que en esta ciudad, en la que el intendente no se cansa de decir que va a los barrios y que todos gozamos de los servicios, los vecinos que pagamos los impuestos no podemos tener internet por cable porque a esta zona no llega. Por lo tanto, la única opción que tenemos es sufrir y padecer la falta de atención de esta empresa que no ofrece soluciones y que tiene trabajando gente que no sabe del tema y que no puede ayudarte. A Rosario le falta mucho para ser la ciudad del futuro, aunque tiene casino y edificios ostentosos, colectivos con aire acondicionado y Puerto de la Música.































